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Sami Hayek: "Una decoración inteligente"
Por Carmen Teresa Roiz
Más que un diseñador de interiores, Sami Hayek es un intérprete contemporáneo de los espacios, que ha logrando establecer un diálogo entre las estructuras y los que residen en ellas. "Al final, me considero más un diseñador de experiencias que de objetos. El resultado final no es el objeto ni el espacio, sino la experiencia que la gente tiene ante ellos".
Nacido en Coatzacoalcos, México, Hayek, quien hoy reside en Los Angeles, ha integrado en su trabajo la vitalidad de su país natal, donde estuvo expuesto a brillantes combinaciones de colores que observó en los exteriores de las casas, en los textiles y hasta las frutas y verduras de los mercados al aire libre. “Uso colores, texturas, proporciones, como si fuera una receta de cocina”. Y aclara: “No se trata de hacer folk art. Es una traducción más sutíl, combinada con las estructuras”.
Después de obtener el título de diseñador de ambientes, Hayek se ha dedicado a múltiples disciplinas, que lo llevan desde proyectos residenciales, hasta el diseño de muebles, productos y diseño gráfico. Entre sus clientes están el National Geographic Magazine y la exclusiva casa de Louis Vuitton. Además, ha participando en numerosos proyectos privados y gubernamentales y ha expuesto sus obras en prestigiosas galerías y shows de arte, incluyendo el Art Basel Miami Beach y otras importantes exhibiciones. Actualmente, es profesor del Art Center College of Design en Los Angeles y ofrece charlas y conferencias frecuentes en otras universidades, como UCLA, USC, ASU y la New York University.
Sentido práctico
Cada día el espacio donde vivimos se vuelve más caro, y por lo tanto la tendencia es a vivir en lugares más reducidos, explica Hayek. “Por el hecho que el espacio sea reducido, no quiere decir que tu calidad de vida deba reducirse”, dice. “Y como no puedes agrandar las paredes, la solución es ser mucho más exigente con los objetos con los que habitan en ese espacio”, agrega.
Basado en el anterior concepto, últimamente Hayek se ha interesado en diseñar productos proporcionales a lugares pequeños, creados con la idea de simplificar la vida de manera inteligente y sorprendente. Por ejemplo, en la colección de muebles y accesorios que creó para Target, él incluye un marco para fotos que se abre para almacenar pequeños objetos con un área para guardar lápices, algo ideal para aquellos que trabajan desde su casa, una tendencia cada vez mayor. El también ofrece un sistema muy original de almacenamiento de artículos electrónicos para escritorio con espacio en la parte posterior de la unidad para ocultar los cables, lo que permite mantener el orden.
En su reciente colección, creada con jóvenes estudiantes en mente, también podemos admirar un práctico y económico escritorio, una silla de escritorio, y artículos de papelería. Además, ofrece audáces diseños en los edredones y juegos de sábanas.
“Los objetos son multifuncionales”, explica. Según Hayek, esta cualidad nace cuando hay que multiplicarse. “Viene de la necesidad de hacer muchas cosas a la vez. En nuestros países hay que ser creativos. Aquí, la necesidad es el espacio”.
La frecuencia de los objetos
Este decorador enfatiza que la decoración es algo subjetivo. “A mí me encanta el ejercicio de traducir la personalidad de alguien en un objeto, analizar de donde vienen las experiencias de cada cual”, dice. Hayek también enfatiza las influencias entre el espacio que nos rodea y nuestra personalidad. “El espacio es poderoso. Contorsiona tu personalidad y tu estado de ánimo. ¿Qué hace que un espacio te haga sentir de una forma u otra? Eso me motiva, ir entendiendo esa co-relación”.
No todo es lógico en la decoración. Según este decorador tenemos que tener en cuenta el aspecto afectivo entre nosotros y las piezas que nos rodean, y lo que él llama “la frecuencia de los objetos”. O sea, que hay objetos hacia los que tenemos cierta afinidad. “Lo volteas y te ponen de buen humor. Te dan esa chispita, ese efecto súper positivo”, dice. “Yo siento que el lujo es un estado mental, necesario para tener una vida padre”. Y concluye, “estas piezas tienen sentido de humor, la gente se siente satisfecha de comprarlas”. Según Hayek, contribuyen a nuestra felicidad, y eso es muy importante.








