También los latinos pueden ser profesionales de la salud. (Foto: Vista Magazine)
En un país cuya minoría más importante es de origen hispano, cada vez hay menos profesionales de la salud que pertenecen a este grupo. Desde médicos hasta enfermeras, pasando por personal administrativo, asistentes y técnicos en radiología.
Según datos publicados en el informe del Sullivan Commission on Diversity in the Healthcare Workforce en el 2004, si bien los hispanos en los Estados Unidos constituían entonces un 12% de la población del país, sólo representaban un 3.3% de los médicos y 2% de enfermeras.
Con los años, la situación no ha cambiado mucho. En California, uno de los estados más diversos culturalmente, la situación en el 2007 no dejaba de ser preocupante: Según datos recolectados por el San Diego Science Alliance “los latinos no están bien representados en la fuerza laboral de la salud. En el año 2000, la población hispana de California era de un 32.4% pero sólo un 4% de los médicos y dentistas del estado; 6% de enfermeras y 13% de asistentes médicos eran de origen hispano”.
La falta de profesionales de la salud hispanos se traduce en una peor calidad de los servicios de salud, aumento de enfermedades y muerte prematura en nuestra comunidad. Los hispanos necesitamos líderes que participen en las decisiones importantes que se toman en todos los ámbitos de la salud y de médicos, enfermeras y demás personal que no sólo hablen nuestro idioma, sino que entiendan nuestra cultura. ¿Qué se puede hacer para remediar esta falta de personal latino capacitado? La respuesta parece estar en la educación.
¿Cómo podemos lograr que más jóvenes estudien carreras relacionadas con la salud en este país? El tema parece tener que ver con que los hispanos tenemos acceso a un nivel más bajo de educación, con que las carreras como la medicina, no están al alcance de nuestros bolsillos y con que hay pocos profesionales en el área, que sean hispanos y sirvan como modelos a seguir. “Los estudiantes de minorías raciales y étnicas reciben una educación –desde Kinder hasta grado 12- de más baja calidad, les va peor en los exámenes estándar y tiene menos probabilidades de completar la secundaria”, dice el informe del Sullivan Commission. Además, según datos del U.S. Census, de los hispanos que se gradúan de la secundaria, sólo el 11% va a la universidad.
Para solucionar el problema desde la escuela, se crearon proyectos como el Latino Health and Science Career Connections en colaboración con el San Diego Science Alliance. Esta iniciativa busca incentivar a que los latinos estudien carreras relacionadas con la salud desde la preparatoria facilitándoles los recursos para ello, como información acerca de becas, universidades que ofrecen dichos programas y currículums, que incluyan énfasis en materias relacionadas con la salud.
Este tipo de programas hacen una gran diferencia y deberían tener más difusión y visibilidad. El estudiar carreras relacionadas con la salud no es sólo estudiar medicina. Por ejemplo:
> Enfermera
> Nutricionista
> Farmacéutico
> Técnico de medicina nuclear
> Técnico de radiología
> Técnico de laboratorio
> Terapista del lenguaje
> Asistente médico
> Terapista ocupacional
> Terapista físico
> Bioquímico y muchas más.
¡Anímate! El estudiar estas carreras es además rentable, puesto que con el aumento en la esperanza de vida en el país, la demanda de estos profesionales va a seguir creciendo y habrá empleo.
Es hora de que nuestros jóvenes vean todas las oportunidades a su alcance y que nuestra comunidad reciba mejor atención médica en manos de profesionales de la salud que los representen.
En un país cuya minoría más importante es de origen hispano, cada vez hay menos profesionales de la salud que pertenecen a este grupo. Desde médicos hasta enfermeras, pasando por personal administrativo, asistentes y técnicos en radiología.
Según datos publicados en el informe del Sullivan Commission on Diversity in the Healthcare Workforce en el 2004, si bien los hispanos en los Estados Unidos constituían entonces un 12% de la población del país, sólo representaban un 3.3% de los médicos y 2% de enfermeras.
Con los años, la situación no ha cambiado mucho. En California, uno de los estados más diversos culturalmente, la situación en el 2007 no dejaba de ser preocupante: Según datos recolectados por el San Diego Science Alliance “los latinos no están bien representados en la fuerza laboral de la salud. En el año 2000, la población hispana de California era de un 32.4% pero sólo un 4% de los médicos y dentistas del estado; 6% de enfermeras y 13% de asistentes médicos eran de origen hispano”.
La falta de profesionales de la salud hispanos se traduce en una peor calidad de los servicios de salud, aumento de enfermedades y muerte prematura en nuestra comunidad. Los hispanos necesitamos líderes que participen en las decisiones importantes que se toman en todos los ámbitos de la salud y de médicos, enfermeras y demás personal que no sólo hablen nuestro idioma, sino que entiendan nuestra cultura. ¿Qué se puede hacer para remediar esta falta de personal latino capacitado? La respuesta parece estar en la educación.
¿Cómo podemos lograr que más jóvenes estudien carreras relacionadas con la salud en este país? El tema parece tener que ver con que los hispanos tenemos acceso a un nivel más bajo de educación, con que las carreras como la medicina, no están al alcance de nuestros bolsillos y con que hay pocos profesionales en el área, que sean hispanos y sirvan como modelos a seguir. “Los estudiantes de minorías raciales y étnicas reciben una educación –desde Kinder hasta grado 12- de más baja calidad, les va peor en los exámenes estándar y tiene menos probabilidades de completar la secundaria”, dice el informe del Sullivan Commission. Además, según datos del U.S. Census, de los hispanos que se gradúan de la secundaria, sólo el 11% va a la universidad.