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¿Natural o artificial? Esta es la pregunta que muchas familias se hacen cuando quieren comprar un árbol de Navidad.

La indecisión puede parecer absurda para quienes la Navidad pasa desapercibida, pero no para aquellos que disfrutan del espíritu navideño.

Antes de sacar el dinero para la adquisición de un árbol natural o artificial vale la pena evaluar las ventajas y desventajas que estos dos tipos de pinos presentan.

Nancy Lynn, diseñadora de las tiendas Expo Design Center, sostiene que el árbol artificial es mucho mejor que el natural porque se puede comprar "la forma y medida perfecta para el lugar donde se va a colocar".

"Los árboles artificiales vienen en diferentes formas, calidades, tonos y precio", explica. "O sea que los hay para todo gusto y bolsillo".

Lo mismo opina Jesús Franco, del departamento de contratistas de Home Depot de Burbank, California. Según explica, el costo de un árbol artificial —no tan fino— es de 49 a 300 dólares, un precio que resulta bajo a la larga comparado con el árbol natural, que llega a costar entre 60 y 150 dólares y se usa una sola vez.

"Uno de los árboles artificiales más prácticos a comprar es el convertible", señala Lynn. "Este es un árbol del tipo ‘tres en uno’, que se puede convertir en un árbol chico de unos tres pies de alto o en uno alto de siete pies".

En realidad, según la experta, todo árbol artificial es bueno cuando el tronco está cubierto con el material con que se hicieron las agujetas (u hojas del pino), cuando las ramas vienen separadas y sus puntas de unión al tronco son de metal y no de plástico.