SAN JUAN, Puerto Rico.— El Viejo San Juan de la capital puertorriqueña es uno de los cascos históricos coloniales más bellos pero a la vez menos conocidos de América Latina.

El historiador oficial de Puerto Rico, Luis González Vales, recorrió algunos de los rincones más emblemáticos del Viejo San Juan, la genuina capital de la isla que alberga edificios que se remontan al siglo XVI.

González Vales eligió el Cuartel de Ballajá, construido por el ejército español entre 1854 y 1857, como una de las construcciones más representativas de San Juan por tratarse quizá del edificio más grande edificado por España en América durante la etapa colonial.

El historiador oficial de Puerto Rico recuerda que España dedicó grandes esfuerzos para la defensa de sus últimas colonias y el Cuartel de Ballajá, con una superficie cercana a los 2,500 metros cuadrados distribuidos en tres plantas, es el mejor exponente arquitectónico de ese legado.

El edificio, con bóvedas de estilo gótico, que fue utilizado hasta 1898 como cuartel para la infantería destacada en la isla caribeña y sus familias, dispuso en su día de almacenes, cocinas, calabozos y hasta cuadra para caballos.

El cambio de soberanía a manos de Estados Unidos supuso que el edificio fuera utilizado, a partir de 1939, como hospital, tras ser restaurado de un bombardeo de mayo de 1898.

Ballajá alberga hoy distintas instituciones culturales como el Museo de las Américas, la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española o la Oficina Estatal de Conservación Histórica.

González Vales apunta como segunda parada imprescindible en su recorrido por el Viejo San Juan el Castillo de San Felipe del Morro, fortificación del siglo XVI construida en el extremo norte del casco histórico de la capital.