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Muchas visitas al médico se asocian al estrés de cierta manera. Obviamente no podemos atribuir los síntomas al estrés cuando aparecen, pero lo que si es cierto es que el estrés hace que las personas seamos más susceptibles a ciertas enfermedades.

El cuerpo responde al estrés de diferentes formas, en algunas personas aumentando la presión arterial, en otras con dolores de cabeza, etc.

Los síntomas representan la acumulación de la frustración y la impotencia.  


Las enfermedades relacionadas con el estrés se desarrollan dependiendo del nivel de tolerancia de cada persona y de sus factores genéticos, entre otros.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que nadie reacciona igual frente a la misma situación: el perder el empleo puede ser una tragedia para alguien, mientras que para otro, puede ser la oportunidad para emprender algo nuevo o para finalmente realizar el sueño de su vida.


Pero independientemente de tu nivel de tolerancia o de tus problemas económicos, ¿qué puedes hacer para disminuir tu nivel de estrés o para manejarlo?


1. Identifica las situaciones que te producen el estrés y la próxima vez que te enfrentes a una de ellas, decide conscientemente que no te vas a disgustar. No te permitas desperdiciar energía en situaciones que no lo merecen.


2. Respira. Antes de reaccionar, respira profundo y exhala lentamente. Cuenta hasta diez, o si sabes técnicas de relajación, como meditación, y tienes tiempo, hazlas.


3. Cuando te sientas abrumado o abrumada por el estrés, trata de hablar más lento de lo normal. Vas a ver que podrás pensar más claramente y reaccionar mejor ante las situaciones.