Muchas visitas al médico se asocian al estrés de cierta manera. Obviamente no podemos atribuir los síntomas al estrés cuando aparecen, pero lo que si es cierto es que el estrés hace que las personas seamos más susceptibles a ciertas enfermedades.
El cuerpo responde al estrés de diferentes formas, en algunas personas aumentando la presión arterial, en otras con dolores de cabeza, etc.
Los síntomas representan la acumulación de la frustración y la impotencia.
Las enfermedades relacionadas con el estrés se desarrollan dependiendo del nivel de tolerancia de cada persona y de sus factores genéticos, entre otros.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que nadie reacciona igual frente a la misma situación: el perder el empleo puede ser una tragedia para alguien, mientras que para otro, puede ser la oportunidad para emprender algo nuevo o para finalmente realizar el sueño de su vida.
Pero independientemente de tu nivel de tolerancia o de tus problemas económicos, ¿qué puedes hacer para disminuir tu nivel de estrés o para manejarlo?
1. Identifica las situaciones que te producen el estrés y la próxima vez que te enfrentes a una de ellas, decide conscientemente que no te vas a disgustar. No te permitas desperdiciar energía en situaciones que no lo merecen.
2. Respira. Antes de reaccionar, respira profundo y exhala lentamente. Cuenta hasta diez, o si sabes técnicas de relajación, como meditación, y tienes tiempo, hazlas.
3. Cuando te sientas abrumado o abrumada por el estrés, trata de hablar más lento de lo normal. Vas a ver que podrás pensar más claramente y reaccionar mejor ante las situaciones.
4. Sal a tomar aire fresco. Si hace frío o llueve, mínimo asómate a la ventana. El estar en un balcón o ver hacia fuera puede hacer que te sientas mejor.
5. Haz ejercicio. Simplemente el caminar despejará tu mente, te ayudará a relajarte, a organizar tus ideas y a tener una mejor disposición.
6. Prémiate al final de un día estresante. Date un relajante baño de tina, lee un buen libro, disfruta de la música que te agrada, ríete con tus hijos. Lo que sea que te haga que te relajes. Deja a un lado las preocupaciones al menos por una hora. Así podrás recargar tus baterías para enfrentar un nuevo día.
Recuerda que el estrés está ligado a enfermedades del corazón, al cáncer, a la obesidad, a los problemas para dormir, y a muchas otras condiciones.
Recuerda que tú no puedes solucionarle los problemas a todo el mundo y que hay cosas que no están bajo tu control. Piensa que cada día es una nueva oportunidad y si mantienes una actitud positiva, atraerás situaciones positivas.
Respira profundo y, si es necesario, consulta a tu médico. ¡Te mereces el balance y la relajación! Para más información visita www.VidaySalud.com.
Muchas visitas al médico se asocian al estrés de cierta manera. Obviamente no podemos atribuir los síntomas al estrés cuando aparecen, pero lo que si es cierto es que el estrés hace que las personas seamos más susceptibles a ciertas enfermedades.
El cuerpo responde al estrés de diferentes formas, en algunas personas aumentando la presión arterial, en otras con dolores de cabeza, etc.
Los síntomas representan la acumulación de la frustración y la impotencia.
Las enfermedades relacionadas con el estrés se desarrollan dependiendo del nivel de tolerancia de cada persona y de sus factores genéticos, entre otros.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que nadie reacciona igual frente a la misma situación: el perder el empleo puede ser una tragedia para alguien, mientras que para otro, puede ser la oportunidad para emprender algo nuevo o para finalmente realizar el sueño de su vida.
Pero independientemente de tu nivel de tolerancia o de tus problemas económicos, ¿qué puedes hacer para disminuir tu nivel de estrés o para manejarlo?
1. Identifica las situaciones que te producen el estrés y la próxima vez que te enfrentes a una de ellas, decide conscientemente que no te vas a disgustar. No te permitas desperdiciar energía en situaciones que no lo merecen.
2. Respira. Antes de reaccionar, respira profundo y exhala lentamente. Cuenta hasta diez, o si sabes técnicas de relajación, como meditación, y tienes tiempo, hazlas.
3. Cuando te sientas abrumado o abrumada por el estrés, trata de hablar más lento de lo normal. Vas a ver que podrás pensar más claramente y reaccionar mejor ante las situaciones.