El camino hacia el altar ha empezado desde hace algunos meses y alrededor de este espectacular evento que hace de tus días y noches los momentos más intensos de toda tu vida, crecen también una serie de anhelos por los que deberás trabajar en pareja. Uno de ellos es preservar el amor que ahora se profesan.
 
 
La psicóloga Lilia Joya, catedrática de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) explica que: “Hay que aceptar que dentro de una pareja, por más comunicación y compatibilidad de caracteres que haya, siempre habrá altibajos.
 
La imagen del matrimonio perfecto nos lleva a tener altas expectativas en el otro y en una misma y esto vuelve vulnerable la relación, ya que a pesar de que haya aspectos muy positivos en uno y en otro, nunca serán suficientes para alcanzar la meta que se han planteado. Lo mejor es tener muy clara la realidad: las relaciones se construyen diariamente con errores y aciertos que hacen que ambos se conozcan y que en el mejor de los casos aprendan de todas sus vivencias”.

Lilia Joya señala que es necesario tomar en cuenta que la historia familiar interviene mucho en la manera en que las personas se relacionan con sus parejas, debido a que ellos son el primer ejemplo que tienen en este sentido. Sin embargo, esto no significa que estén condenados a repetir las historias de los padres. 

Tener expectativas e ilusiones tan altas como lograr un matrimonio ideal, no es malo. De hecho, conforma un impulso importante para llevar a cabo la mayoría de las cosas y afianzará el compromiso de los dos por esforzarse a alcanzarlo. Pero es importante que desde un principio se tomen el tiempo para hablar y dejar en claro qué es lo que esperan el uno del otro.
 
Si ponen sobre la mesa las expectativas que tienen, por ejemplo, en la vida profesional, como el desarrollo, ser reconocidos, mejor remunerados, entre otras, no debe de costarles trabajo hablar de los sueños y metas hacia su vida de pareja. Cuando lo hagan podrán entender una poco más, lo que esperan y romper en principio, con algunos mitos que más tarde pueden generar frustración. 

Aunque hayan tenido una relación muy cercana en el noviazgo, cuando el amor se encuentra con la cotidianeidad empiezas a ver a tu pareja tal como es: con sus defectos y cualidades. Estarás con él en sus diferentes estados de ánimo, con sus preocupaciones y también descubrirás todo tipo de manías que lo caracterizan.
 
Además, vivir juntos los llevará a dejar de idealizarse mutuamente, pues compartirán absolutamente todo: los problemas en el trabajo, las enfermedades, los momentos de enfado, etcétera. Es por esto que al comenzar una vida en pareja ambos necesitan sentirse muy seguros de sí mismos para así, permitir que la otra persona entre en nuestro mundo imperfecto. 

“Respetar la personalidad del otro, sus afectos y sus espacios vitales, es prácticamente un punto clave de toda relación, pues a partir del amor y del respeto se desprenden otros valores que harán duradero y estable a un matrimonio”, dice la psicóloga Lilia Joya.

El matrimonio perfecto no es el que reflejan las películas románticas, éste lo construirán ustedes de acuerdo a su personalidad, a la forma de amarse y a las expectativas de  vida que tengan; esto es lo que hace distintas a todas las relaciones, pero no olvides que hay pilares sólidos que sostienen a una relación exitosa: amor, respeto, comunicación, solidaridad y lealtad.
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