Los problemas de comunicación, las desavenencias sexuales, la falta de estímulos y la rutina, con las que tropiezan todas las parejas, suelen resolverse y corregirse sin necesidad de llegar a la ruptura. photos.com
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A largo de los meses y los años, los vínculos amorosos sufren altibajos y encontronazos naturales que los ponen a prueba y, a menudo, los fortalecen...

“Al principio todo iba fenomenal. Sentíamos que éramos el uno para el otro, que estábamos predestinados a envejecer juntos. Vivíamos una maravillosa historia de amor, un cuento de hadas. Pero últimamente algo no va bien. Antes sentíamos que estábamos muy unidos, pero ahora, a veces, nos separan enormes distancias, abismos y silencios… ¡no se que hacer!", se quejaba Ernesto Javier.

Testimonios como éstos, muy frecuentes en las consultas de los psicoterapeutas de pareja, ponen en evidencia la encrucijada que atraviesan algunas uniones, otrora sólidas y entusiastas, que parecen haber entrado en uno cono de sombras, que las impulsa a preguntarse: ¿Qué es lo que nos ocurre? ¿Nuestra relación realmente funciona y es satisfactoria?.

Peleas habituales. Dificultades sexuales. Rutina y aburrimiento. Relaciones tóxicas. Expectativas diferentes. Conflictos domésticos…. Ante estas realidades el “día a día” de muchas parejas suelen oscilar entre el cielo y el abismo, entre avances, retrocesos, contradicciones y claroscuros, que les confunden y les dificultan ver su situación y tomar decisiones.

Hay que decidir qué hacer, y además ¡cuánto antes!. Pero las cosas no suelen estar muy claras. ¿Cuáles son los problemas de fondo que nos afectan? ¿La solución pasa por seguir adelante y corregir el rumbo o no queda más remedio que seguir cada uno su propio camino?.

“La salida depende de cada situación, una de las tácticas más eficaces para aclararse y salir de la disyuntiva, y tener presente las opciones de que se dispone consiste en analizar cuidadosamente la realidad que vive aquí y ahora la pareja, en lugar de la que le gustaría tener o la que tuvo alguna vez”, señala la experta en conflictos y conciliación, Carmen Retuerce.