Cuando el esposso o novio se inclina hacia la mamá y permite que intervenga en las decisiones personales y de pareja, hay una invasión. (Foto: EFE/TSF)
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La palabra “suegra” se relaciona con problemas, conflictos e incomodidad. En casi todas las culturas esta creencia está arraigada, e incluso chistes y comedias de situación cobran vida gracias al tema.

 

Sin embargo, una relación puede verse afectada cuando una madre desaprueba a su nuera o no tiene interés en estar cerca de ella. Esto puede acentuarse cuando ambas entran en una competencia, lo que genera un juego de poder en el que el novio se sentirá atrapado entre la espada y la pared.

 

Raquel Liberman, psicóloga y psicoterapeuta especializada en terapia individual, familiar y de pareja, explica que los conflictos entre nueras y suegras son frecuentes cuando los hijos están muy apegados emocionalmente a la madre. “En este tipo de dinámicas, la lealtad del hijo está con ella, entonces con la entrada de otra persona se siente desplazada”, explica.

 

Agrega que esto se da cuando el hijo varón cubre necesidades que el esposo no puede dar a la madre por ausencia o carencia. “Lo compensa con el hijo, y la pareja, es decir la nuera, vendría a ser una intrusa en esa relación de dos”, precisa.