(FOTO: Photo.com)
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Poco a poco se quitó cada una de sus prendas mientras movía su cuerpo con ritmo incitador, de repente se le ocurrió brincar a la cama para cambiar la perspectiva visual del emocionado chico… todo cambió en el instante en que su cabeza pegó con la lámpara de la habitación, que terminó con la seducción y reinó la risa incontenible.

Moraleja: más vale viejo motel conocido que nuevo por conocer.

 

Cama vieja

Esta chica se fugó hasta la casa del chico para dar rienda suelta al calor del amor, en estos tiempos de crisis es mejor ahorrarse los dólares del motel si existe esa posibilidad de intimidad en el hogar familiar.

Intimidad sí, comodidad no encontró cuando la cama del chico era la litera de abajo, pero con tanto calor hasta el suelo es bueno y hasta ahí fueron a dar cuando el colchón con tanto peso y movimiento venció la base de aquella cama vieja y ruidosa.

Moraleja: rechinar mucho el colchón, rompe la cama.

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