Firmando el pedido del certificado de matrimonio el 17 de junio de 2004. Foto: Album familiar.  
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Nueva York — “Nosotros los homosexuales rogamos a nuestra gente a que por favor colaboren a mantener una conducta tranquila y pacífica en las calles de Village—Mattachine”, decía el cartel de la ventana de Stonewall Inn en septiembre de 1969, casi tres meses después de los disturbios frente a dicho bar por los derechos de la comunidad.

Este mes de junio no sólo se cumplen 40 años del acontecimiento, también se espera que el estado de Nueva York legalice el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Ya existen naciones en las cuales se encuentra en funcionamiento este tipo de uniones como lo son Argentina, Uruguay, Reino Unido, Suecia, Holanda, España, Bélgica, Noruega, Sudáfrica, Canadá y algunas regiones de Estados Unidos como New Hampshire, Iowa, Maine, Vermont, Massachussets y Connecticut.

El argentino Santiago Arana, de 40 años de edad y el estadounidense Tom Wolfe, de 38, se casaron oficialmente en Massachussets en el 2004 . Ambos tienen muchas cosas y aspiraciones en común.

“Me casé porque quiero a este hombre por el resto de mi vida y por los beneficios legales como pareja”, señaló a este rotativo Wolfe, un policía de la ciudad de Nueva York.

Arana emigró de Argentina a Estados Unidos en 1996, por una falsa promesa de trabajo. Al encontrarse un poco desesperado, sin empleo, su visa de turista se expiraba y su contrato de arrendamiento finalizaba, no se dio por vencido y la suerte le llegó repentinamente. Consiguió empleo como director de operaciones de la empresa Mail Americas en Nueva Jersey, le aprobaron la extensión del visado, fijó como residencia un lugar en Manhattan y encontró el amor de su vida mientras buscaba información para practicar el deporte de lucha libre.