Nueva York — “Nosotros los homosexuales rogamos a nuestra gente a que por favor colaboren a mantener una conducta tranquila y pacífica en las calles de Village—Mattachine”, decía el cartel de la ventana de Stonewall Inn en septiembre de 1969, casi tres meses después de los disturbios frente a dicho bar por los derechos de la comunidad.
Este mes de junio no sólo se cumplen 40 años del acontecimiento, también se espera que el estado de Nueva York legalice el matrimonio entre personas del mismo sexo.
Ya existen naciones en las cuales se encuentra en funcionamiento este tipo de uniones como lo son Argentina, Uruguay, Reino Unido, Suecia, Holanda, España, Bélgica, Noruega, Sudáfrica, Canadá y algunas regiones de Estados Unidos como New Hampshire, Iowa, Maine, Vermont, Massachussets y Connecticut.
El argentino Santiago Arana, de 40 años de edad y el estadounidense Tom Wolfe, de 38, se casaron oficialmente en Massachussets en el 2004 . Ambos tienen muchas cosas y aspiraciones en común.
“Me casé porque quiero a este hombre por el resto de mi vida y por los beneficios legales como pareja”, señaló a este rotativo Wolfe, un policía de la ciudad de Nueva York.
Arana emigró de Argentina a Estados Unidos en 1996, por una falsa promesa de trabajo. Al encontrarse un poco desesperado, sin empleo, su visa de turista se expiraba y su contrato de arrendamiento finalizaba, no se dio por vencido y la suerte le llegó repentinamente. Consiguió empleo como director de operaciones de la empresa Mail Americas en Nueva Jersey, le aprobaron la extensión del visado, fijó como residencia un lugar en Manhattan y encontró el amor de su vida mientras buscaba información para practicar el deporte de lucha libre.
“Lo conocí hace 12 años. Cuando llegué al centro de lucha libre, el primero que me abrió la puerta fue Tom. Al principio comenzamos a salir y el amor fue creciendo con los años. No sólo fue atracción física y sexo, sentimos algo más profundo que nos llevó a enamorarnos, vivir juntos y compartir nuestras vidas para siempre”, dijo Santiago Arana a EL DIARIO/LA PRENSA.
El deporte unió a estos dos hombres quienes llegaron a competir juntos en las Olimpiadas Gays de Amsterdam.
Las relaciones de pareja tanto heterosexuales como homosexuales, conllevan a eso: pareja, dúo, dos, complicidad y todas aquellas cosas que pueden involucrar a dos personas.
Arana quiso que el sueño de Wolfe se realizara, unirse oficialmente como pareja.
Antes del matrimonio, Santiago tuvo que pasar por lo que muchos latinos homosexuales se tienen que enfrentar ante una sociedad donde impera el machismo, discriminación y estigmatización hacia la comunidad “gay”.
“Tom siempre fue una persona ‘abierta’ en cuanto a su sexualidad tanto en su vida familiar como profesional (...) Al inicio mis padres conocieron a Tom como mi compañero de piso y gracias al tiempo y a la paciencia fueron comprendiendo, porque al principio fue un poco duro”, señaló.
Pero la verdad de todo es que para el argentino tener novio, estar en pareja y vivir juntos, es la felicidad. “Esconderlo es no mostrar esa alegría”.
Después de la aceptación, Wolfe ha pasado Navidad en Argentina, y los padres de Arana aceptan felizmente a su hijo y su relación homosexual.
En toda vida de pareja es primordial la buena relación que tengan con los familiares, algo con lo cual coincide Santiago y Tom.
“Soy una persona muy familiar y mis padres siempre han estado juntos y han sido un ejemplo de matrimonio. Esto me ha ayudado a mantener mi relación”, explicó el profesional nacido en Buenos Aires.
Tom y Santiago se casaron dos veces, la primera vez fue una ceremonia simbólica en el 2001, la segunda, legalmente en Massachussets en el 2004.
“Contrario a vivir en concubinato, nos amparan muchas leyes y derechos al estar casados legalmente”, recalcó Santiago, quien agregó que actualmente “estamos peleando un caso en el condado de Suffolk, mediante un juicio porque no nos reconocen nuestro matrimonio de Massachussets. Si en Nueva York reconocen la unión, inmediatamente estarían obligados a reconocerla”.
Hace una semana Arana se enfermó y su marido pidió un día libre para atenderlo, el cual fue rechazado a diferencia de las parejas heterosexuales que si les permiten acompañar al esposo(a) cuando se encuentra convaleciente.
Según Wikipedia, “el matrimonio entre personas del mismo sexo (también llamado matrimonio homosexual o matrimonio ‘gay’) es el reconocimiento social, cultural y jurídico que regula la relación y convivencia de dos personas del mismo sexo, con iguales requisitos y efectos que los existentes para los matrimonios entre personas de distinto sexo”.
Santiago proviene de una familia católica y Tom creció en el cristianismo pero no cree en ninguna institución religiosa sobre la tierra, lo que manifiesta que sus diferentes puntos de vista a nivel espiritual no han influido en el desarrollo de la pareja durante 13 años.
Lo que si influyó cuando se conocieron fueron los orígenes culturales de ambos. “Me costó al principio el inglés. Yo quería envolverlo en la cultura argentina y de hecho, en el segundo año de conocernos, lo envié solo a mi país por un mes para que conociera y aprendiera castellano. El se enamoró de la Argentina y en un futuro tenemos pensado pasar el resto de nuestras vidas allá después del retiro”.
A pesar que Santiago ha mantenido el orgullo de su cultura latina, acepta sin problemas la estadounidense. “No puedo escapar de la cultura de Tom porque vivo en Estados Unidos. Para él todo es más estructurado y hay más reglas. Como latino soy más emotivo y espontáneo. Pero nos equilibramos, él necesita ser más liberado y yo más estructurado”.
Los esposos consideran que una de las claves para mantenerse unidos ha sido no agobiar al otro y respetar un poco la libertad que necesitan cada uno para hacer cosas personales y actividades.
“La confianza no debe ser defraudada y el respeto por la persona amada nunca debe perderse”.
La pareja comparte los quehaceres domésticos, uno asea la casa y el otro se encarga de la lavandería.
Pero ninguna relación humana afectiva, heterosexual u homosexual está libre de conflictos.
“Hemos modificado algunos puntos de la relación a través de la comunicación... a pesar de los problemas nunca nos hemos separado. El es mi mejor amigo y confidente”, expresó Santiago.
“Me encanta disfrutar los momentos con él, como ver dibujos animados en la televisión sentados en el sofá, viajar a Brasil o España, etc”, dijo el policía estadounidense.
Los celos nunca han sido un conflicto grave en la pareja que vive en un departamento del barrio de Hell's Kitchen de Manhattan.
Uno de los consejos que ofrecen estos esposos, si la relación afronta un problema de celos, es establecer una verdadera comunicación y dejar a un lado la obstinación.
El escritor y periodista mexicano Israel Mendoza Torres explica a través del sitio de la Internet, Anodis.com, “cuando se decide entablar una relación de pareja, es porque están en juego los sentimientos. Las parejas homosexuales tienen que entablar una estrecha comunicación para saber cada una de las inquietudes de ambos”.
En el mismo portal, la terapeuta Narda Terracona asegura que “el sexo es un elemento esencial en la pareja, y si éste es defectuoso o inexistente, el que se siente insatisfecho, además de devaluado por la poca atención que recibe, busca fuera de su relación la satisfacción sexual que no encuentra”.
“Establecimos una conversación sobre la posibilidad de mantener relaciones sexuales fuera de la pareja, pero nos dimos cuenta que nos afectaría y es por eso que somos monógamos (...) En definitiva nos queremos por encima de todo”, agregó Santiago Arana.
julio.paredes@eldiariony.com