Son muchas las promesas que se hace la pareja cuando se une en matrimonio, pero lamentablemente la mayoría se olvida de ellas.
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Cuando dos personas deciden compartir su vida, pierden de vista que más allá de la historia ideal, existe un mundo real que les restará tiempo para estar juntos, o para dedicárselo por separado; olvidan que físicamente ya no serán los mismos cuando los años pasen; por lo que ambos tienen que trabajar en su relación, descubrir cada día en el otro sus capacidades, reconocer sus logros, acompañarlo y aceptarlo con los cambios que la vida les marca.

Humbelina Loyden, investigadora del Departamento Político y Cultural, de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) explica que socialmente, a las mujeres se nos construye como un ser que debe actuar siempre en beneficio de otro: para los hijos, para la pareja o la familia, y no para ser ella misma, por lo que en ese proceso pierde su personalidad, desaparece para convertirse en un ser al servicio de los demás.

En concreto, debes proteger tu individualidad: “Casi por regla general, la mujer renuncia a todo lo que antes le apasionaba: su trabajo, sus gustos y su cuidado personal, para entregarse en cuerpo y alma a su esposo, porque así está estipulado; nos han enseñado a renunciar a nosotras mismas para darnos a los demás, por esta razón ella no sabe construirse en esa nueva etapa de su vida, se nulifica y evidentemente deja de ser y hacer aquellas cosas que hicieron que su esposo se enamorara”, opina la psicóloga de la UAM.