Son muchas las promesas que se hace la pareja cuando se une en matrimonio, pero lamentablemente la mayoría se olvida de ellas.
1/1

Cuando te casaste, lo hiciste convencida de que la atracción y el amor estarían presentes en cada momento de tu vida. Sin embargo, las labores cotidianas y la falta de tiempo para dedicarte a ti misma y a tu pareja, te han hecho caer en una rutina que a veces amenaza con poner en riesgo tu relación.

El ser humano, por naturaleza, vive en constante transformación, tanto física, como mental e intelectual. Crecemos en todos los sentidos, aprendemos, cambiamos actitudes, aunque no siempre son para bien. De acuerdo con el psicoterapeuta Hans Olvera, académico de la Universidad Iberoamericana: “En las relaciones de pareja es muy común la frase ‘estoy contigo, pero nunca cambies’, “lo cual es una falacia porque la vida hace que cada uno se adapte a las circunstancias de manera distinta, y los ajustes implican modificaciones”.

El especialista advierte que los hombres son menos flexibles al cambio y, ante sucesos inesperados se vuelven intolerantes, les puede representar una severa crisis, mientras que la mujer tiene mayor claridad mental y capacidad de autopercepción.

“Fisiológicamente ella tiene una condición de flexibilidad y tolera más. Por ejemplo, la maternidad la lleva a cabo y experimenta en carne propia los cambios; o el inicio de la menstruación, como fenómeno físico le permite hacer adaptaciones en su cuerpo y mente; los hombres por su parte, no viven algo similar”.