Halloween. (FOTO: AP)
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Desde el caso Dugard también ha aumentado en EEUU la popularidad de aparatos electrónicos con sistemas GPS, que permiten conocer en todo momento el paradero de los niños.

Existen en el mercado localizadores GPS y alarmas que se pueden enganchar en la ropa o introducir en la mochila del crío.

Los aparatos de la firma BrickHouse, por ejemplo, suenan o parpadean para ayudar al padre a encontrar a su hijo si lo ha perdido de vista. La compañía fabrica también alarmas que el niño lleva consigo y puede presionar si se siente en peligro.

Los expertos e, incluso, los fabricantes, advierten de que las alarmas sin GPS tienen poco alcance (unos 180 metros, generalmente) y que las baterías son limitadas, por lo que los padres tienen que seguir tomando precauciones.

Además, apuntan, pueden aumentar el riesgo de que los padres se relajen demasiado y descuiden su vigilancia, que nunca podrá sustituir a un aparato electrónico.