Bailarinas en tubo o las llamadas “pole dancers”, alegraron la convención. Foto: EDLP
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Y Junior Paz, quien asistió con un grupo de amigos, admitió que la entrada era costosa pero que valía la pena por la variedad de la feria.

“Hay de todo”, asintió Paz, “es algo de sexo, pero resulta que hay información de todo tipo”.

Ese “todo” es producto de los distintos patrocinadores de “Exxxotica”, quienes tenían sus quioscos estratégicamente colocados en medio del salón. Las distintas empresas eran muy variadas, entre otras, de cirugía estética y depilación, de películas adultas, revistas de carros, pinturas corporales y tatuajes.

Pero sobretodo, resaltaban las discotecas para swingers, —aquellos que no tienen relaciones monógamas—, buscando atraer al público de la feria.

“La mayoría de la gente que viene al quiosco quiere saber sobre el estilo de vida swingers”, dijo Beatriz Rosel, promotora del club Miami Velvet, exclusivo para personas casadas que intercambian su pareja sexual.

Roger Portela, mánager de Miami Velvet, comentó que su discoteca es un club normal donde hay una barra y una pista de baile; pero también donde las personas pueden estar desnudas y tener sexo si quieren. Portela promueve su club como estilo de vida, que va de la mano con la pornografía, y que es sano para parejas y personas solteras.

Sin embargo, este “estilo de vida swingers” no es barato. Asistir a Miami Velvet puede costar más de 350 dólares, según su portal en internet, www.miamivelvet.com.

Independientemente del precio, no hay duda que Portela y muchos otros están pensando que el público de “Exxxotica” se vea tentado por su discoteca y el estilo de vida que esto implica.

“La economía nos ha afectado un poquito, pero mira a tu alrededor... todo el mundo quiere tener sexo”.