El especialista menciona que además es necesaria para que los hijos adquieran habilidades masculinas, como la responsabilidad, tenacidad, responsabilidad, resolución de problemas el éxito, entre otras.

"Cuando la mamá los educa les transmite sus capacidades, si el padre padre también participa éstas se suman, en cambio si está ausente se restan. Así que cuando el papá no se inmiscuye en la educación de los hijos se da una perdida en el repertorio de habilidades".

Balance

Los expertos coinciden en que lo que impera en las familias es la ausencia del padre en la crianza de los hijos, sin embargo, cada vez existen más papás preocupados e inmiscuidos en ella.

Para Fonseca esto es generacional. "Hace 20 años era impensable el que los padres se hicieran cargo de los hijos, ahora sucede con más frecuencia y esto tiene que ver con el mayor acceso de las mujeres al ámbito laboral".

Aldrete Quiñones indica que los papás deben de hacer un balance de sus prioridades.

"Es necesario que se pregunten qué es más importante: su trabajo o sus hijos. El que el papá reconozca como prioritario el vínculo de afecto que debe tener con su hijo es un muy buen primer paso.