NUEVA YORK (AP).- La industria de la moda dejó en claro en su ceremonia anual de premiación que busca nuevas estrellas que la saquen del estancamiento de la recesión, y esquivó a favoritos del pasado para honrar a exponentes de una nueva guardia: Rodarte, Proenza Schouler, Alexander Wang... y Michelle Obama.
El Consejo de Diseñadores de Moda de Estados Unidos (CFDA, según sus siglas en inglés) entregó la noche del lunes su premio especial a la primera dama, considerada una nueva jugadora en este mundo.
Tras resaltar su "meteórico ascenso como icono de la moda", la presidenta del CFDA Diane von Furstenberg dijo que Obama tenía "un estilo singular que mantiene en equilibrio la dualidad de su vida" como asesora de su marido, el presidente Barack Obama, y atareada madre de sus hijas.
Aunque no acudió a la ceremonia en el Alice Tully Hall del Lincoln Center, la presencia de Obama se sintió a lo largo de la velada, a la que asistieron estrellas como Heidi Klum y Blake Lively, ambas ataviadas en Michael Kors, y Bradley Cooper, en un traje de Calvin Klein.
La anfitriona Tracey Ullman no había hablado ni dos minutos cuando hizo la primera mención a la flamante primera dama de la moda. Pero así de elogiosa como fue, Ullman, quien es británica, dijo que Obama no debió haber usado una chaqueta de punto para conocer a la reina Isabel II.
Obama aceptó su premio en un discurso previamente grabado en el que lució una fresca blusa blanca de botones y un collar de perlas de dos hebras. Honró la moda como una "forma de arte" estadounidense con "ingenuidad y artesanía que contribuye tanto a nuestra economía y cultura".








