Ultimas propuestas en alta costura peruana, detrás el templo del sol o Koricancha. Foto: Fernando Zora/EFE
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Previa a la pasarela del pasado sábado, otros tres diseñadores de moda presentaron sus propuestas en una intervención urbana en un pasillo levantado en el mercado de San Pedro, la cual fue encabezada por el artífice de “Cusco always in fashion”, el artista cusqueño Andrés Zúñiga.

Nacido en una familia de artistas en el barrio de San Blas, Zúñiga pensó desde hace dos años en darle un lugar a todas las manifestaciones culturales desatendidas en su ciudad, que podrían hacer de la capital de los incas un destino más diverso.

En declaraciones a Efe, Zúñiga explicó que la colección que diseñó para el evento arranca de su trabajo con las costureras del mercado de San Pedro, un antiguo centro de abastos de la ciudad.

El diseñador presentó vestidos en seda labrada, de colores intensos, con faldas voluminosas y plisadas como las polleras de las mujeres andinas, con cintura bajo el busto, y con sombreros blancos de copa alta.

Zúñiga dijo que sólo podía retribuir con “amor” a los sabores y sensaciones que experimenta cada vez que acude al activo mercado cusqueño.

El anfitrión del evento aclaró que la intención de la pasarela es ser una vitrina, especialmente para los creadores jóvenes que tienen propuestas innovadoras pero que no cuentan con los recursos para preparar y presentar una colección.

Uno de esos jóvenes valores es el diseñador Elfer Castro, quien contó con el auspicio de la Dirección Regional de Comercio Exterior del Cusco para realizar una colección en asociación con los pobladores de la provincia de Canchis.

Castro utilizó faldas de hojalata hechas por los herreros campesinos, con aplicaciones de bordados multicolores, cinturones anchos hechos en telar tradicional andino, y blusas armadas con pastillas de lana, con múltiples aplicaciones de tejidos en forma de esferas y flores.