Con estilo, pero sin estridencias

El electorado quiere ver a sus líderes bien vestidos, pero odia pensar que derrochan grandes fortunas en su look. La misma Hillary tuvo problemas por supuestas cirugías estéticas que le habrían costado una fortuna y Condoleezza Rice, ex Secretaria de Estado de Estados Unidos, fue objeto de críticas cuando gastó varios cientos de dólares en unos zapatos de Ferragamo.

También Hillary, cuando era Primera Dama, se dejó seducir por la sensualidad de Donatella Versace, que le aconsejó recurrir al lado femenino y le colocó llamativas chaquetas en color rojo o coral y le presentó al diseñador Oscar de la Renta.

Pero, ¿qué se busca en el clóset de una política? Antonio González de Cossío, experto en moda, asegura que naturalidad, corrección y no caer en estridencias que desvíen la atención.

"Sin embargo, hay que acentuar lo femenino para lograr un balance adecuado, sobre todo con los accesorios", explica.

Y esto se refiere, por ejemplo, a las controvertidas cirugías y trasplantes de pelo de Berlusconi, por poner un ejemplo masculino.

A continuación, un análisis de algunas mujeres en el poder.