La comunicación con los hijos es fundamental para forjar su carácter. Agencia Reforma
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MÉXICO, DF.- No se trata de un acto de magia, sino de un estilo de vida. Ignorar a los hijos por sistema puede tener consecuencias negativas en su posterior desarrollo, advierte la psicóloga Martha Alicia Chávez.
"Los extremos son insanos: golpearlos y violentarlos o ignorarlos completamente causa un impacto que resultará en que le va a costar trabajo la vida", explica la autora de Hijos Invisibles (Grijalbo).
Los hijos pueden padecer la invisibilidad en cualquier etapa de la vida, de ahí la importancia de entender el fenómeno y tratar de actuar de distinta manera al ser padres.
"Los hijos adultos ya no necesitamos que papá y mamá me paguen la terapia, me lleven a mi cita, ya como adultos somos 100 por ciento responsables de crear el tipo de vida que queremos y resolver las cosas del pasado que no nos hicieron sentir bien", comenta Chávez en entrevista.
Si se fue un hijo invisible y ahora se es padre o madre que no sanaron sus malas experiencias de la vida, el riesgo es colocarse en uno de los extremos: volverse sobreprotector con los propios hijos o repetir el patrón de hacer hijos invisibles.
Entre los motivos de invisibilidad están el que los padres se ocupen obsesivamente en sus propias actividades, que estén abrumados por sus propios problemas, en estado de depresión, enfermos físicamente o, algo muy común, tener conflictos de pareja.
También pueden estar "atorados" en una experiencia dolorosa de la muerte de un hijo y dejar "huérfanos" a los vivos; o que haya un hijo con alguna discapacidad o algún problema de conducta que demande toda la atención de los padres.
"Para que un hijo se convierta en un ser invisible tiene que haber un patrón de indiferencia de los padres hacia él, es decir, no porque una vez o una etapa corta de la vida lo descuiden por algún problema, sino que el estilo de vida es ignorarlos", aclara la psicoterapeuta.
El libro puede servir como punto de partida para trabajar la propia experiencia, sea como hijo o como padre, y de ahí, si es necesario, buscar ayuda de un psicoterapeuta.
MÉXICO, DF.- No se trata de un acto de magia, sino de un estilo de vida. Ignorar a los hijos por sistema puede tener consecuencias negativas en su posterior desarrollo, advierte la psicóloga Martha Alicia Chávez.
"Los extremos son insanos: golpearlos y violentarlos o ignorarlos completamente causa un impacto que resultará en que le va a costar trabajo la vida", explica la autora de Hijos Invisibles (Grijalbo).
Los hijos pueden padecer la invisibilidad en cualquier etapa de la vida, de ahí la importancia de entender el fenómeno y tratar de actuar de distinta manera al ser padres.
"Los hijos adultos ya no necesitamos que papá y mamá me paguen la terapia, me lleven a mi cita, ya como adultos somos 100 por ciento responsables de crear el tipo de vida que queremos y resolver las cosas del pasado que no nos hicieron sentir bien", comenta Chávez en entrevista.
Si se fue un hijo invisible y ahora se es padre o madre que no sanaron sus malas experiencias de la vida, el riesgo es colocarse en uno de los extremos: volverse sobreprotector con los propios hijos o repetir el patrón de hacer hijos invisibles.
Entre los motivos de invisibilidad están el que los padres se ocupen obsesivamente en sus propias actividades, que estén abrumados por sus propios problemas, en estado de depresión, enfermos físicamente o, algo muy común, tener conflictos de pareja.
También pueden estar "atorados" en una experiencia dolorosa de la muerte de un hijo y dejar "huérfanos" a los vivos; o que haya un hijo con alguna discapacidad o algún problema de conducta que demande toda la atención de los padres.
"Para que un hijo se convierta en un ser invisible tiene que haber un patrón de indiferencia de los padres hacia él, es decir, no porque una vez o una etapa corta de la vida lo descuiden por algún problema, sino que el estilo de vida es ignorarlos", aclara la psicoterapeuta.
El libro puede servir como punto de partida para trabajar la propia experiencia, sea como hijo o como padre, y de ahí, si es necesario, buscar ayuda de un psicoterapeuta.