Juan Soriano observa sus manos pintadas al ayudar a su hijo Nathaniel, de seis meses, colorear un pequeño obsequio para el Día del Padre, en Lynwood City Park. Foto: Chris Martínez/La Opinión.  
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Ser experto en la vida de sus hijos significa hablar con ellos y escuchar su punto de vista. Si sus hijos le hacen preguntas que no sabe contestar, está bien decir: ¿No sé? Dígales que encontrará la respuesta y luego la compartirá con ellos. Dependiendo de la pregunta, ustedes pueden tratar de encontrar la respuesta juntos.

Ser accesible. Aunque los padres estén muy ocupados, es importante ser accesibles a sus hijos cuando tienen que hablar con usted. Si no puede hablar con ellos, programe una hora para hablar cuanto antes. Los hijos saben que sus padres están ocupados y están dispuestos a encontrar una hora que les convenga a todos.

Confianza. Los adolescentes quieren hablar con sus padres sobre temas sexuales, pero a veces temen que el tópico sea solamente sobre si están teniendo relaciones sexuales. Los hijos quieren que sus padres les tengan confianza y que les muestren que les quieren, pase lo que pase. Esto no quiere decir que usted tenga que ser demasiado permisivo o esconder su desaprobación a las decisiones de sus hijos. Hable con ellos sobre el tema de la confianza.

Tranquilidad. Aún si usted tiene opiniones fuertes sobre algún tema, trate de mantenerse calmado cuando hable con sus hijos. Evite gritar. Si las cosas se vuelven demasiado emocionales, sugiero que tomen una pausa hasta que todos se hayan tranquilizado.

Haga preguntas abiertas. Es común que a las personas les guste hablar de sí mismos y de sus propias ideas. Pregúnteles a sus hijos lo que ellos piensan, haciendo preguntas abiertas (las que no se pueden contestar con un mero “sí” o “no”). Sea curioso sobre las ideas y opiniones de sus hijos.