El entonces aspirante a la presidencia Barack Obama camina por la orilla de Kailua Beach en Hawaii junto a sus hijas Malia (izquierda) y Sasha. (FOTO: AP/Marco Garcia)
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En un momento íntimo del intercambio, Obama recordó cómo, pese al abandono de su padre, fue éste quien lo inició en dos de sus grandes pasiones, al regalarle su primera pelota de baloncesto y llevarlo a su primer concierto de jazz.

"Quiero enfatizar que son los pequeños momentos y gestos los que pueden hacer una gran diferencia" en la vida de un menor, señaló.

Por otra parte, Obama aseguró que el Gobierno puede poner en marcha programas para el desarrollo, bienestar y seguridad de los niños pero que en última instancia es el padre el que debe asumir la responsabilidad por sus hijos.

Durante el encuentro, cinco padres, entre ellos un salvadoreño, compartieron sus experiencias y cómo pueden influir en la vida de los jóvenes.

Juan Carlos Artero, que lleva 9 de sus 27 años en EE.UU., recordó el enorme esfuerzo de estudiar y trabajar, de madrugar y llegar bien tarde a casa todos los días, "para salir adelante en este país".

Artero aprendió inglés, se graduó de secundaria y estudió computación, todo gracias a "YearUp" en Arlington (Virginia), un centro comunitario que visitó Obama esta mañana.

Su vida cambió radicalmente y maduró, dijo, cuando nació su hija, hace 16 meses.

"Antes sólo pensaba en mí y en mi novia. Ahora, cuando voy a la tienda, en lo único que me fijo es en los juguetes, ropa y libros" para la bebé, señaló Artero, provocando sonrisas de complicidad entre el público.

"Nunca pensé llegar a la Casa Blanca, darle la mano al presidente y que me tratarán tan bien. Es algo increíble y es una historia que le contaré a mi hija cuando esté más grande", dijo Artero a Efe.