Es mamá quien por nueve meses comparte todo con su próximo bebé, sean buenos o no tan agradables momentos, por lo que al nacer el pequeño logra reconocer perfectamente su voz al instante.
"Normalmente, la voz que el bebé está escuchando que le habla con frecuencia durante el embarazo es la de su mamá, pues aunque también papá lo hace, es la voz de ella la que más ha escuchado y lo tranquiliza bastante bien al salir del vientre", señala el Dr.
Luis Guillermo Ramírez Sánchez, jefe del Departamento de Neonatología del Hospital Ginequito.
"Al nacer el bebé, nosotros lo que vemos en el quirófano es que cuando la mamá le habla, el hijo se queda muy tranquilo, muy quietecito, pero deja de hablar ella y el recién nacido suelta el llanto de nuevo".
Los pequeños nacen llorando debido al esfuerzo que hicieron para salir del vientre materno, además de que algunas veces se les estimula con aparatos especiales y esto puede ocasionarles molestias.
"Salen llorando y pataleando, pero nada más se los enseñamos a mamá y, prácticamente, dejan de llorar. Se tranquilizan a los dos o tres segundos, cuando su madre les empieza a hablar".
El especialista agrega que, sin embargo, hay de todo, pues algunos pequeños nacen tan enojados, que tardan más en tranquilizarse aunque escuchen la voz de su mamá.
Caso aparte son los prematuros, pues no todos tienen la oportunidad de recostarse en el pecho de su madre para escuchar su voz de cerca.
"Un bebé prematuro (que nace antes de las 37 semanas) sí reconoce la voz de su mamá al nacer, pero dependiendo del grado de prematurez será su respuesta", menciona la Dra. Dalila Martínez Tamez, pediatra neonatóloga del Centro Médico del Niño.
"Hay pequeños que nacen prematuros, pero que sus pulmones y sistema nervioso están bien y, por lo tanto, sí lloran, pero también hay prematuros que nacen sin llorar y que se les tiene que entubar para conectar a un respirador", explica.
Esto significa que un niño prematuro podrá, al nacer, recostarse un momento sobre el pecho de su mamá y tranquilizarse con su voz sólo si está estable y no presenta dificultad respiratoria.

Etapa por etapa

Un bebé empieza a reconocer la voz de su madre a partir de la semana 20 de gestación, aunque desde la semana 13 la detectará sólo como una sensación agradable.
"Conforme van pasando las semanas ya la empieza a reconocer. De hecho, la voz que más reconoce es la de la madre y en segundo lugar la del papá.
"Cuando el bebé escucha en el vientre la voz de su mamá, generalmente lo demuestra con pataditas suaves, aunque también está la contraparte: cuando la mamá está pasando por problemas y las patadas son más fuertes. Y a veces también hay ciertos cambios en la frecuencia cardiaca del pequeño cuando está sintiendo esa sensación placentera", agrega la pediatra.
De hecho, reconocer la voz de su progenitora desde el primer instante es una cualidad que se va gestando conforme el feto crece en el vientre, influyendo hasta en la calidad del desarrollo la comunicación en esa primera relación madre-hijo.
"Se le debe hablar desde que la mujer sabe que está embarazada; eso va a aumentar mucho el estima del bebé y su buen desarrollo", señala Ramírez Sánchez.
"En el primer trimestre, frases como 'te quiero mucho', 'eres bienvenido' o 'te esperamos' hacen que se tranquilice y tenga un mejor desarrollo. En esta etapa de gestación el bebé sí escucha y sí se da cuenta de lo que le dicen, pues ya va desarrollando su sistema neurológico primitivo".
También se dice que entre más le hable la mamá, el niño va a ser más inteligente.
"La voz de la mamá es la que mejor reconoce un bebé y es la que tiene mayor influencia en su desarrollo físico, emocional e intelectual", precisa Martínez Tamez.
"Hay estudios en los que se demuestra que escuchar la voz de ella ayuda al desarrollo del cerebro y al pensamiento abstracto.
"Y no se diga en los prematuros, pues oír la voz de la madre, una vez que nacieron, les ayuda en su rápida recuperación. Hemos visto que un bebé prematuro al que le está hablando la mamá aumenta más rápido de peso, tiene menos infecciones y se beneficia su sistema inmunológico", agrega la especialista.
A partir del tercer trimestre, señala el médico, se recomienda a las futuras mamás que le lean un cuento a su próximo hijo.
"Que sea siempre el mismo, todas las noches, para que el bebé se acostumbre a ese cuento e identifique, cuando nazca, que es hora de dormir"; sugiere el pediatra.
"De esta forma, al nacer, los niños agarran su horario de sueño cuando les leen ese cuento, ya que lo reconocen muy bien".
Los bebés nacen oyendo, añade el especialista. En todos los hospitales se les hace una prueba llamada tamizaje auditivo, que el 99.9 por ciento pasa, aunque su sistema de audición es primitivo, pues lo terminan de desarrollar en las primeras semanas de vida, al igual que la vista y el olfato.

Dulce voz

La voz de mamá debe ser moderada, precisa Ramírez Sánchez, ya que si el bebé la percibe fuerte se alterará demasiado y empezará a patalear con fuerza.
"Si escuchan que la voz es moderada y, muchas veces, hasta dulce, sin duda se tranquilizan", comenta el pediatra.
"Además, le recomendamos a la mamá que le hable en el vientre como si fuera niño de 3 años, como que la entiende, porque el pequeño va a estar desarrollando muchas funciones al ser estimulado por ella".
La psicóloga infantil Paola Rodríguez agrega que platicar con el bebé también beneficia a la madre.
"La mamá va a recibir al bebé más preparada si le empieza a hablar, si se empieza a dirigir a él como una persona. Esto la prepara más a ella y al papá, que al bebé mismo, pues el pequeño solamente escucha que el sonido le es agradable y familiar", dice la psicóloga.
"Es diferente cuando la mamá no le habla, no le expresa nada, ni lo internaliza mentalmente, pues no está asimilando del todo lo que viene. Por eso son nueve meses en los que físicamente la mamá va cambiando, y también eso ayuda a prepararse psicológicamente".
Por supuesto, también es válido que papá le hable a su futuro hijo, quizá durante las noches antes de dormir, pero siempre será la voz de la mamá la primera que reconozca al nacer, a pesar de que la del padre sea de un tono más grueso.
"Por lo regular, el ginecólogo les dice a las mamás que le hablen a su pequeño durante el embarazo, y ellas luego nos platican que le hablaban mucho, que les ponían tal canción o cierto tipo de música, y que al nacer se tranquilizaban cuando escuchaban esos mismos sonidos", precisa Ramírez Sánchez.