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5. Sugiere compromisos que le enseñarán a tus papás que has meditado sobre el tema y que estás pensando en la mejor forma de resolverlo por ti mismo.

Discute de forma respetuosa

Sin importar qué intenso o pesado se pongan los ánimos durante una discusión, ten en mente que tus papás aún merecen tu atención, tu respeto y tu amor. Esto puede ser muy difícil cuando en tu mente tienes aún tatuado un mes castigado sin fiestas o una semana de lavar tu propia ropa cuando sientes que no te lo mereces; pero al final, te sentirás orgulloso de haberle dado a tus padres el respeto que se merecen.

Durante una discusión, actúa de forma respetuosa:

1. Mantén bajo el volumen de tu voz todo el tiempo y esfuérzate por no gritar.

2. Mantente quieto y en calma.

3. Rehúsa realizar acciones de enojo como insultar, romper, patear, tirar, aventar o golpear cosas.

4. De forma racional, explica las razones de tus opiniones y tu parte de la historia.

5. Permanece en la discusión hasta que surja una solución. No aceptar una discusión y cerrar de golpe las puertas sólo refuerza la posición de tus papás y les hace ver que sigues siendo un inmaduro.

Discute cuando sea necesario

w Hay una delgada línea entre tener una discusión y participar en un argumento, pero los jóvenes inteligentes saben que mantener las discusiones con los papás en un nivel conversacional les garantiza que serán tomados más en serio. A nadie le gusta discutir, y los papás de los jóvenes han de estar cansados de eso; así que mantener las discusiones en un nivel serio, justo y respetuoso beneficiará a todos.