2. No pueden conseguir el equilibrio en la vida
"Al contrario", señala la especialista, "lograr el equilibrio es más fácil para la gente mayor,  porque tenemos más tiempo para organizar nuestra vida".

Si se aprende a equilibrar la alimentación, el tiempo, la salud y las emociones es posible mantenerse en forma, aprender un idioma, salir de vacaciones, tomar clases de baile o servir como voluntarios en alguna asociación.

3. Los viejos no tienen opciones
"Por supuesto que tenemos opciones. Es más, desde el momento en que nos levantamos hasta la hora de dormir estamos tomando decisiones. Todo se puede hacer, sólo depende de si tienes ganas de hacerlo".

Los adultos mayores tienen el poder de decidir qué quieren comer, a dónde quieren ir y qué actividades quieren realizar durante el día, siempre y cuando ellos así lo quieran, sólo es cuestión de que se atrevan a elegir estas opciones.

También pueden trabajar, porque la poca productividad que se le atribuye a los ancianos es otro gran mito. Quizá no puedan trabajar tan rápido como solían hacerlo, pero tienen más experiencia, comenten menos errores y lo hacen con una mejor calidad.

4. No son capaces de tomar decisiones por sí solos ni de cambiar los malos hábitos
Durante toda su vida los adultos mayores han tomado decisiones sin la ayuda de nadie y en esta etapa no tiene porque ser la excepción, pues son esas pequeñas decisiones que se toman a diario las que determinarán la calidad de vida. 

En cuanto a los malos hábitos, por supuesto que es posible cambiarlos, dice la escritora, pero es un proceso que se debe hacer paso a paso y no intentar cambiar la vida drásticamente, pues son los pequeños y consistentes cambios los que harán la diferencia.