Ofrenda de Día de Muertos. (Foto: Agencia Reforma)
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El Día de los Fieles Difuntos es una tradición que difícilmente pueden comprender las personas de otras nacionalidades, pues para ellos el final de la vida muchas veces es el término de todo, y se sorprenden al no entender la mezcla esencial entre las prácticas de la antigua cultura prehispánica con la religión católica, en la cual se externan sentimientos contrastantes, como lo es el sufrimiento ante la pérdida de un ser querido, con la gama de festejos, diversión, colorido y burlas representadas en los versos comúnmente conocidos como "calaveritas".

Los altares pueden ser de tres o siete niveles, el de tres simboliza: el inframundo, la tierra y el cielo; el de siete escalones representa los lugares por los que tienen que pasar los muertos para poder descansar y alcanzar su destino espiritual.

Los principales elementos son bases de madera, flores de cempasúchil y garra de león, bebidas alcóholicas, pan de tres colores, calaveras de azúcar, incensarios y cigarros.

La instalación puede incluir platillos típicos de la región o bien los favoritos del difunto, juguetes o artículos diversos, eso sí sin olvidar los elementos clave: flores, ofrendas culinarias y velas.

Altar de Muertos
Una ofrenda tradicional está conformada por estos elementos:
1. Agua. Representa la pureza de las almas y se cree que con ella los espíritus sedientos calman su sed y retoman energías para el viaje al más allá.

2. Sal. En el viaje de las ánimas este elemento previene que el cuerpo se descomponga en el sinuoso camino.

3. Pan. Es conocido universalmente como uno de los elementos alimenticios más preciados en las ofrendas para las ánimas; la figura más común es llamada "Pan de Muerto" de forma redonda, adornada con canillas y huesos hechos de la misma masa, están espolvoreados con azúcar blanca.