Pocos lugares en el mundo son los que se salvan de vivir un ambiente plagado de desesperanza, y aunque la situación a veces nos orilla a pensar que nada de lo que hagamos será suficiente para superarla, es un hecho que en la medida en que empecemos a generar cambios a partir de uno mismo éstos tendrán impacto de una manera escalonada.
Uno de ellos, que no solamente nos invita a dar lo mejor de cada uno sino que a la par contribuye a que mantengamos la esperanza viva, es la espiritualidad.
Sin importar la fe que cada persona profese, es posible ponerla en práctica, de conectar con uno mismo y canalizar esa energía en impulsos positivos que se traducen en la búsqueda de una existencia en donde la dignidad, la libertad, la justicia y la solidaridad sean protagonistas e influyan para mantener vigente la idea de alcanzar nuevamente la calma.
La buena noticia
“En cualquier país, cuando los habitantes aún tienen ánimo de protestar, de permitirse no estar de acuerdo con algo y expresar su enojo de distintas maneras, se habla de algo sumamente positivo y alentador pues significa que aún existe interés por cambiar, y que aún cuando no sean las mejores salidas hay preocupación por participar. Si hay depresión e indiferencia es algo muy negativo porque alguien que ha llegado a ese punto no tiene ni la fuerza ni el interés por promover ideas o esforzarse.
Y afortunadamente aún podemos ver, en distintas partes del mundo gente que se rebela, que lucha y que expresa sus inconformidades, lo cual nos debe llenar de gozo”, dice el psicólogo Ricardo Velasco, miembro de la Asociación Psicoanalítica Mexicana.
Si ya tenemos el ánimo de seguir adelante, ¿qué es lo que nos faltaría para poder confiar en que en algún momento se podrá revertir todo el ambiente violento que nos rodea? Apoyarnos en la espiritualidad, responde contundente el especialista, porque a partir de ella seremos capaces de canalizar el enojo y la frustración que nos invade en acciones a favor.
Para este fin es necesario que nos dejemos inspirar por el propio espíritu, prestar el tiempo y la energía en obras que consideremos que son de beneficio para nuestra sociedad, las cuales pueden iniciar en nuestro propio hogar si generamos un ambiente de cordialidad, de apoyo, comprensión y estímulo con la familia.
Además, en el ámbito externo impulsamos el deseo de hacer lo que nos toca de forma eficiente y entusiasta, pondremos en práctica la espiritualidad, dice el psicólogo Ricardo Velasco, pues es una actitud muy común pensar que no vale la pena esforzarse si después de todo, quienes nos rodean no ponen de su parte.
Aprender del ejemplo
Diego Huerta es un joven regiomontano de profesión fotógrafo que cada año, cumple con su responsabilidad social voluntariamente impuesta por sí mismo. Este 2011 se ha propuesto realizar una campaña llamada “31 mil fotos por la paz”, con la que busca encarnar a las 31 mil personas que han muerto en el país, víctimas de la violencia que prevalece en México, y explica: “Vivimos en una indiferencia total ante las cifras que se manejan y lo que buscamos es lograr que las personas accedan a retratarse con una paloma que simboliza la paz. No queremos que la gente se sienta forzada a hacerlo, sino que lo realicen con la convicción de que cada uno podemos generar un cambio en otros”, dice Diego.
Este recorrido fotográfico que inicio en el mes de febrero por todo el país, le ha dejado a él y a su equipo un cúmulo de experiencias y la certeza de que es posible cambiar la visión que tenemos del ambiente que priva en el mundo: “Al llegar al Zócalo de la ciudad de México le pedí a una joven de cabello negro con franjas moradas, tatuajes y piercing en la piel, que se tomara la foto con la paloma; al principio se negó diciendo que no creía en nada, hablé con ella y le expliqué el objetivo. Accedió convencida y su foto, un mes después fue expuesta en Ciudad Juárez. Cuando unos chavos banda la vieron se identificaron y quisieron tomarse la foto. Esa chica, quizá no se lo imagine, pero su actitud, ya permeó en otros”, comparte el fotógrafo.
Acciones de este tipo son un efecto de la espiritualidad a la que podemos acudir para disolver el ambiente adverso. Si cada uno procura generar cambios desde lo individual, los proyectará paulatinamente hacia lo general, y si aunado a ello ofrecemos nuestras capacidades, compartimos sueños y sumamos al bien común, es una realidad que vamos a construir el mundo que deseamos.
Para leer
El mundo sencillo
Julia Rogers Hamrick
Editorial Urano
Para ver
Un sueño posible
Dirige John Lee Hancock
Estados Unidos, 2010
“La perseverancia es el motor del éxito”.
www.sermexico.org.mx
Bojorge@teleton.org.mx





