Estamos viviendo momentos muy difíciles en este período de la humanidad y no podemos tapar el sol con las manos.
Lo único que escuchamos son noticias desalentadoras, empezando por los precios de la gasolina que cada día suben más, por todas partes encuentro familias que han perdido sus casas, sus automóviles o sus trabajos gracias a la situación económica en que vivimos. Cada día cierran más fábricas y compañías, oímos de guerras y rumores de guerras.
Todo esto nos lleva a vivir en un mundo de mucha presión, enfermedad que se propaga cada día más; pero gracias a Dios la podemos vencer, no debemos permitir que nos derrote.
Recordemos lo que nos dice el Señor a través de su palabra en 1 Pedro 5:7 "Echad toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de nosotros", el vivir en fe no quiere decir que vivamos en un mundo irreal, ni de fantasía, por el contrario es cuando ponemos toda nuestra confianza en Dios, quien nos dice también que nada se mueve sin su voluntad, recordemos que muchos de los desórdenes de nuestra sociedad, como los crímenes, robos, suicidios y peleas, son debido a la presión en que vivimos.
Veamos hoy algunos pasos importantes para vencer la presión y no permitir que termine con nuestras vidas.
Enfocarnos más en Dios que en los problemas.
Es cierto que siempre vamos a tener obstáculos que superar en la vida y muchas veces cometemos el error de enfocarnos en el problema y no en la solución, como escribiera el Salmista inspirado por el Espíritu Santo "Ta amo Jehová, fortaleza mía, roca mía, mi Castillo y mi Libertador, fortaleza mía en quien confiaré". Cuando sabemos que Dios está en control de todo y dejamos de preocuparnos tanto, estonces vamos a encontar la paz que el mundo no nos puede dar, vamos a sentir un alivio grande. Hace unos días una persona me llamó para que orara por ella ya que estaba teniendo muchos problemas en su negocio, para lo cual estuvimos orando en su oficina y ella misma me decía después que sentía una paz como nunca antes había experimentado, esto sí que es derrotar la presión en la vida.
Nuestra potencia no está en nuestra propia fuerza sino en Dios.
En muchas oportunidades queremos arreglar una situación por nuestros propios medios, pero se nos olvida que el Señor puede hacer milagros y para Él no hay imposibles. Escribía el profeta, "Diga el débil fuerte soy" pero fuerte en el poder de Dios.
No le crea al hombre, créale a Dios.
Echemos toda nuestra carga sobre Jehová y Él nos sustentará. Muchas veces he tenido que taparme los oídos para no escuchar a mis amigos que me aconsejan y me dicen que no lo vamos a lograr y opto por confiar ciegamente en Dios que me dice que todo lo podemos en Cristo, y que Él nos fortalece.
Cuéntele a sus amigos.
Comparta con sus familiares las maravillas que Dios ha hecho en su vida, cuando usted ha confiado en Él, esto le ayudara a bajar la presión en su vida. Viva tranquilo y confiado que con Jesucristo está la Victoria.