Nosotros mismos somos nuestro peor enemigo. Parece una epidemia incontrolable y es triste oír personas hablando de ellas mismas diciendo que no sirven para nada, que son un verdadero fracaso y lógicamente esto se refleja en sus vidas, sufren del complejo de inferioridad.
Dejemos de castigarnos tanto, salgamos de esa cárcel que nosotros mismos hemos formado, ante los ojos de Dios todos somos iguales y todos tenemos las mismas oportunidades y somos útiles en su obra siempre y cuando dispongamos nuestro corazón. Este es el secreto, cuando Ud está dispuesto a para ser utilizado, recordemos que en una sala de cirugía hay muchos instrumentos y todos son útiles para el buen éxito de la operación; al igual que en un taller de carpintería todas las herramientas son útiles. El martillo nos podrá decir que es más importante que la puntilla, ni el metro más indispensable que el serrucho ya que todos son necesarios para el terminado del proyecto.
Así pasa exactamente en el reino de Dios, todos somos útiles e importantes, y el Señor nos utiliza de acuerdo a su voluntad, pero siempre y cuando estemos dispuestos a ser utilizados. Posiblemente Ud nunca haya sido reconocido por nadie, se sienta que lo han ignorado, pero recuerde que Dios todo lo sabe y lo que Ud ha realizado en secreto, Dios se lo recompenzará públicamente. Recuerde que todo lo que hagamos deberíamos de hacerlo para agradar a Dios y no a los hombres, yo a la verdad prefiero el premio de Dios y su recompensa, que las palmaditas de los hombres o sus trofeos. Posiblemente su nombre nunca haya sido mencionado, ni está escrito en ninguna parte, pero sí aparece en el libro de la vida, el Señor sí lo conoce y sabe todo lo que Ud ha hecho.
Traigo a la memoria la historia de cuatro hombres leprosos que fueron muy útiles para la obra de Dios y sus nombres con toda seguridad ya están registrados en el libro de la vida. Resulta que hace mucho tiempo atrás Samaria estaba sitiada por el ejército enemigo. Nadie podía entrar ni salir y los alimentos se terminaron y la gente se estaba muriendo de hambre. Pero Dios hizo que este ejercito huyera por sí mismo. Hizo un gran ruido y ellos pensaron que el rey de Israel había encontrado a otros reyes de la región para que los ayudaran y pensaron que venía hacia ellos un gran ejército, se asustaron tanto que dejaron todo y se fueron. Y los cuatro leprosos que estaban en las puertas de la cuidad descubrieron que el ejército había huido. Avisaron al pueblo de Israel que habían dejado todo atrás, incluyendo la comida.
Ud también puede ser útil siempre y cuando disponga su corazón y permita que Dios lo utilice.
Dios me los bendiga y por favor se me portan bien y buen genio.
RevEnrique@cfl.rr.com
Traigo a la memoria la historia de cuatro hombres leprosos que fueron muy útiles para la obra de Dios y sus nombres con toda seguridad ya están registrados en el libro de la vida. Resulta que hace mucho tiempo atrás Samaria estaba sitiada por el ejército enemigo. Nadie podía entrar ni salir y los alimentos se terminaron y la gente se estaba muriendo de hambre. Pero Dios hizo que este ejercito huyera por sí mismo. Hizo un gran ruido y ellos pensaron que el rey de Israel había encontrado a otros reyes de la región para que los ayudaran y pensaron que venía hacia ellos un gran ejército, se asustaron tanto que dejaron todo y se fueron. Y los cuatro leprosos que estaban en las puertas de la cuidad descubrieron que el ejército había huido. Avisaron al pueblo de Israel que habían dejado todo atrás, incluyendo la comida.
Ud también puede ser útil siempre y cuando disponga su corazón y permita que Dios lo utilice.
Dios me los bendiga y por favor se me portan bien y buen genio.
RevEnrique@cfl.rr.com