Para el estudioso peruano, Estados Unidos tenía una gran oportunidad para salir de la crisis con la subida al poder del presidente Barak Obama. (FOTO: Archivo/NASA)
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LIMA, Perú (EFE).- Está escrito en los astros: en medio de la crisis económica que sacude desde Estados Unidos a Europa, Sudamérica está llamada a construir un nuevo camino para el mundo, según el reconocido astrólogo peruano Rubén Jungbluth.

"Le corresponde a Sudamérica, por sentencia cósmica, ser el centro gnóstico y el centro de una nueva genealogía para el mundo entero", aseguró Jungbluth, que ganó reconocimiento al acertar la fecha de entrada de las tropas estadounidenses en Bagdad, así como la salida de Fidel Castro del gobierno cubano.

Y es que, según el astrólogo, entre cuyos clientes se encuentran importantes políticos, empresarios y otros personajes públicos de Perú y Estados Unidos, "Sudamérica tiene la oportunidad de construir un nuevo camino político poniendo al costado a Estados Unidos".

Esta oportunidad surge de la crisis que vive la potencia del norte, la misma que Jungbluth se atreve a asegurar que va a durar más de lo que se ha dicho: hasta 2016.

Y no sólo se trata de una crisis de aspecto económico, sino también "de liderazgo a nivel mundial".

Para el estudioso peruano, que se inició en la astrología hace más de 40 años, Estados Unidos tenía una gran oportunidad para salir de la crisis con la subida al poder del presidente Barak Obama, pero una palabra fuera de lugar durante su juramento al cargo tiró por tierra las posibilidades de cambio.

Según la teoría astrológica de Jungbluth, autor del libro "Los bebés eurítmicos", el nacimiento de cualquier persona determina sus posibilidades de éxito: cuanto más cercano al medio día sea el parto, mejor. Si es en la noche, todo son malos augurios.

Aunque parezca mentira, y siempre según el astrólogo peruano, los presidentes de Estados Unidos juramentan su cargo a mediodía por esta razón, en una tradición que comenzó el 32 presidente de ese país, Franklin D. Roosevelt, tras la crisis de 1929, cuando pasó la fecha de juramento de marzo a enero y, con preferencia, a mediodía.