Los afanes del mundo nos tienen desenfocados, por lo tanto, no vemos las bendiciones que Dios tiene para todos nosotros, traigo a la memoria cuando Jesucristo fue tentado en el desierto, cuando el diablo lo llevó a un monte muy alto y le mostró por un momento todos los reinos de la tierra y le dijo a Jesucristo: "A ti te daré toda esta potestad si postrado me adorares, todo esto será tuyo", notemos que lo primero que hizo el diablo fue tratar de cambiar la visión de nuestro Salvador, quizo hacer exactamente lo que había sucedido miles de años atrás cuando la serpiente engaño a Eva, le cambió su visión, nos dice que sus ojos fueron abiertos, pero para el mal, hasta tal punto que se dieron cuenta que estaban desnudos, entró el pecado en ellos, quedaron ciegos espiritualmente y esto lamentablemente está sucediendo hoy en día; hemos perdido nuestra visión, no vemos el pecado como tal, ya que a lo bueno lo llamamos malo y a lo malo lo llamamos bueno, somos ciegos guiando a otros ciegos.

Recordemos lo que escribiera el Salmista "Muéstrame oh Jehová tus caminos, enséñame tus sendas" entonces así tendremos un horizonte diferente, hagamos como hicieron dos hombres cuando le gritaban al Señor y le decían, tenga compasión de nosotros, haz que recobremos la vista y Jesucristo compadecido de ellos les tocó los ojos y al instante pudieron ver, tuvieron la visión que nunca antes habían tenido, todo fue nuevo para ellos, entonces empezaron a glorificar a Dios y le seguían.

El andar por fe y no por vista es lo que desea Dios para nosotros, si queremos una vida de Victoria, una vida diferente. Cuando nos dejamos guiar por él,tendremos la visión perfecta, así como los guías electrónicos que usamos en nuestros automóviles hoy en día que nos llevan exactamente al sitio que deseamos, de igual manera el Señor nos desea guiar para que veamos su gloria en todo momento, cambie su visión.