María García, con la ánfora que contiene las cenizas de su hijo Miguel Charcape.
Ciudad del Vaticano, 11 de Noviembre (EFE).- Los obispos italianos aprobaron hoy el nuevo ritual de las exequias, que contempla la cremación de los muertos, pero recomienda que las cenizas se conserven en un lugar sagrado o inhumadas en los cementerios, y nunca esparcidas al viento o guardadas en urnas en las casas.
El nuevo ritual fue aprobado en la asamblea que los 250 prelados italianos celebran en Asís, la ciudad de San Francisco, y ahora el texto pasará al Vaticano para que de su visto bueno o lo rechace.
Según lo establecido, los obispos reiteran su “sí” a la cremación, pero recomiendan que las cenizas sean conservadas en un lugar sagrado o inhumadas en una zona creada a propósito en los cementerios, considerada tierra bendita, pero no deben ser esparcidas o guardadas en las casas.
Los prelados no se oponían a la cremación, aprobada en 1963 por el papa Pablo VI, al considerar que es una práctica que no contradice la doctrina de la Iglesia sobre la resurrección.
La cremación también está recogida por la legislación italiana, con una norma de 2001 que contempla que las cenizas se puedan guardar en una urna en casa o ser esparcidas al viento, en la tierra en el agua.
Recientemente, algunos obispos habían defendido que lo lógico es que las cenizas reposen en el camposanto, que es el “reino de los muertos” y no en la casa familiar, que es el “reino de los vivos".
El cardenal Angelo Bagnasco, presidente de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), resaltó en estos días de conmemoraciones de los santos y fieles difuntos la importancia del cementerio, como “santuario de la memoria".
El teólogo Enzo Bianchi, por su parte, considera que mantener la urna con las cenizas en la casa familiar es un rito “fetichista".
En Italia las cremaciones representan el 10 por ciento de los fallecimientos, 55.000 sobre 558.000 anuales, porcentaje que va en aumento, según empresas funerarias.
Ese aumento se debe en parte al precio de un entierro, con una media de 2.700 euros, más la compra del nicho, que puede alcanzar, los tres mil euros el metro cuadrado, según datos del sector.
Por contra, las cremaciones tienen un coste máximo de 500 euros. Los funerales en Italia mueven anualmente 1.500 millones de euros.
El nuevo ritual fue aprobado en la asamblea que los 250 prelados italianos celebran en Asís, la ciudad de San Francisco, y ahora el texto pasará al Vaticano para que de su visto bueno o lo rechace.
Según lo establecido, los obispos reiteran su “sí” a la cremación, pero recomiendan que las cenizas sean conservadas en un lugar sagrado o inhumadas en una zona creada a propósito en los cementerios, considerada tierra bendita, pero no deben ser esparcidas o guardadas en las casas.
Los prelados no se oponían a la cremación, aprobada en 1963 por el papa Pablo VI, al considerar que es una práctica que no contradice la doctrina de la Iglesia sobre la resurrección.
La cremación también está recogida por la legislación italiana, con una norma de 2001 que contempla que las cenizas se puedan guardar en una urna en casa o ser esparcidas al viento, en la tierra en el agua.
Recientemente, algunos obispos habían defendido que lo lógico es que las cenizas reposen en el camposanto, que es el “reino de los muertos” y no en la casa familiar, que es el “reino de los vivos".
El cardenal Angelo Bagnasco, presidente de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), resaltó en estos días de conmemoraciones de los santos y fieles difuntos la importancia del cementerio, como “santuario de la memoria".
El teólogo Enzo Bianchi, por su parte, considera que mantener la urna con las cenizas en la casa familiar es un rito “fetichista".
En Italia las cremaciones representan el 10 por ciento de los fallecimientos, 55.000 sobre 558.000 anuales, porcentaje que va en aumento, según empresas funerarias.
Ese aumento se debe en parte al precio de un entierro, con una media de 2.700 euros, más la compra del nicho, que puede alcanzar, los tres mil euros el metro cuadrado, según datos del sector.
Por contra, las cremaciones tienen un coste máximo de 500 euros. Los funerales en Italia mueven anualmente 1.500 millones de euros.





