Hoy, más que nunca, estoy segura de que casarme es la mejor decisión y es lo que quiero. 

Las personas se preparan años para su profesión. Aprenden sobre música, derecho, economía, comunicaciones o deportes, y sin embargo, a situaciones tan relevantes como ésta, generalmente no le dan al aprendizaje el espacio que merece.

Para mi pareja y para mí, entre tanto ajetreo, fue el tiempo mejor invertido y un fin de semana inolvidable.

Lo más importante de esta experiencia fue darme cuenta de que casarte por la iglesia no es un simple trámite, sino un compromiso que va más allá de un "sí, acepto" frente al altar. Es entregarte por completo con la fe de la mano. Es compartir tu vida, formar una familia, superar cada reto y crecer junto con la persona que amas.