Hace unos días, pasé toda una tarde con mi sobrina de 17 años. Me di cuenta de que movía unas llaves de un lado al otro sin parar y parecía sumamente nerviosa.

"¿Qué tienes?", le pregunté.

"Es que estoy muy nerviosa porque me han dicho que el segundo año de la preparatoria es el más complicado y ya tengo mis primeros exámenes en un par de semanas", contestó.

"¿Y porqué te preocupas si siempre has tenido buenas notas en la escuela?", le dije. Me respondió que le preocupaba enfermarse y sentirse cansada y simplemente no poder con el quinto año de preparatoria.

Quizá a usted, en alguna ocasión, le haya sucedido lo mismo al pensar obsesivamente en una junta de trabajo que tendrá la semana siguiente con su jefe y en la que tal vez lo que le asuste es que lo vayan a despedir, aunque no tenga ningún motivo real para que esto pase.

La ansiedad, a diferencia del miedo que se define como una reacción del cuerpo ante una amenaza o peligro real, sucede cuando la amenaza o el peligro vienen de dentro y no se identifica con claridad el motivo.

La agitación se siente en el momento presente y puede ser amenazante, se puede expresar como algo que usted sabe que es irracional; por ejemplo, si le da error subirse a un avión o a un elevador.