La semana pasada tuve el privilegio y la bendición de recibir mi ciudadanía Americana, hice juramento a la bandera de los EEUU, país que nos ha abierto sus puertas a muchas personas de diferentes naciones en el mundo entero y donde hemos venido en busca de una vida mejor, no solamente para nosotros, sino también para nuestras familias.
La ceremonia fue algo espectacular y emocionante, donde todos nos felicitábamos los unos con los otros, algunos lloraron de felicidad y todos juntos compartíamos en un solo sentir nuestro sueño realizado, fue una experiencia muy grande, digna del momento.La verdad, me siento muy orgulloso por ser parte de esta nación tan bendecida.
Y saber que hay una ciudadanía más importante y que muchas veces no le ponemos tanto interés como es la ciudadanía celestial, en la que no necesitaremos visa para entrar ni papeleos, ni tramites, ni esperar y lo mejor, no tenemos que pagar absolutamente nada, ya que nuestro abogado celestial ya lo pagó todo cuando murió por nosotros colgado en un madero.
Al igual que este país le abre las puertas a todas las nacionalidades del mundo, sin importar su raza o idioma, así nuestro Padre celestial desea que todos tomemos este gran paso y entremos en la lista de los ciudadanos del cielo.
Así como para ser ciudadano americano se necesitan ciertos requisitos, también para ser ciudadano celestial los necesitamos. Analicemos los pasos para ser este tipo de ciudadano:
- Reconocer que somos pecadores, ya que todos nacemos con el pecado dentro de nosotros, es innato, como nos dicen las escrituras "Por cuanto todos pecamos, estamos destituidos de la Gloria de Dios".






