Todos tenemos sueños en nuestra vida y luchamos por hacerlos realidad, pero desafortunadamente no todos lo logran debido a que no pudieron superar los obstáculos y momentos difíciles. Se quedaron a mitad de camino y parece que sus sueños se hubieran desaparecido, como la niebla cuando aparece el sol.
Hace unos días estuvimos viviendo las Olimpiadas en Beijing y veía con asombro cómo estos deportistas habían alcanzado sus sueños de participar en este evento de tanta importancia y magnitud. Para unos lo más importante fue estar allí compitiendo, para otros su sueño fue más allá y lograron las medallas, estaban concentrados en ganar la tan anhelada medalla de oro. Me sorprendió mucho aquel atleta que con cáncer, participó, estuvo compitiendo, no permitió que este obstáculo le frustrara su sueño de toda la vida. La verdad digno de admiración.
En nuestra vida espiritual debería de suceder exactamente lo mismo y aún más, luchar por realizar nuestros sueños, superándonos cada día más. Ser vencedores en nuestra lucha espiritual y poder vencer la tentación y cuando el Señor le ponga en su corazón hacer algo para su obra, hacerlo luchando, lógicamente tendrá que renunciar a muchos placeres que el mundo nos ofrece, tendrá que hacer muchos sacrificios, apartándonos del pecado, sabiendo que estamos en el plan de Dios.
Que no se nos olvide que nos espera una corona incorruptible de gloria como está prometido en su palabra en 1 Pedro 5,4: "A todos los que hallamos vencido, y brillaremos como las estrellas perpetuamente"., Entonces esto debería ser motivo de mucha alegría.
Vimos como los deportistas lloraban y gritaban de alegría cuando se ganaban una medalla y saber que esta alegría no se puede comparar con el gozo tan grande de ver la gloria de Dios y disfrutar de su presencia, no por unos instantes, sino por el resto de la eternidad. Saber que esta corona incorruptible está ofrecida para todo aquel que venciere y Ud puede ser uno de ellos. Luche por ellos, vea a sus hijos por el buen camino en el temor a Dios, luche por su hogar, supérece cada día más, trabaje para ser más espiritual, tenga más tiempo de oración, sea obediente al Señor nuestro Dios y no deje que sus sueños se derrumben como un castillo de arena.
Recordemos la vida de José en el antiguo testamento, el Señor le dio un sueño, cuando era muy joven, que sus hermanos y su padre se inclinarían ante él, pero fue vendido por sus propios hermanos como esclavo, después estuvo en la cárcel por un delito que no cometió, fue maltratado, pero el no se rindió, sabiendo que Dios cumpliría su promesa. Siguió siendo fiel y obediente, sin mirar las circunstancias.,
Por favor no deje que nada le impida realizar sus sueños, no escuche la crítica, ni atienda la burla, confíe en Dios y El obraráen su vida, tome su corona.
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