FOTO: (Archivo La Opinion)
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Elevada sobre el altar se encuentra la imagen de Nuestra Señora de  Guadalupe , intacta en su forma y colores, lo que despierta la admiración de los no creyentes y la fe y devoción de los creyentes.

La tilma —manta de algodón que llevaban los indios a modo de capa— está dentro de una caja de vidrio con marco. Algo que no puede pasar desapercibido es el gigantesco órgano y la moderna arquitectura interior. Sobre la imagen se encuentra un crucifijo vacío que simboliza la Resurrección de Jesucristo. La iglesia puede albergar 10 mil personas para celebrar misa.

El lugar más destacado en el interior de la capilla es el pasillo con la banda eléctrica, que lleva a los visitantes lentamente justo por debajo de la imagen de la  Virgen , donde la gente puede apreciarla más de cerca para rezar a sus pies, tomarle fotos, persignarse para recibir su bendición o simplemente maravillarse con la fuerza que irradia.

Éste, sin duda alguna, será otro año en el que mexicanos y visitantes se conglomerarán en el atrio de la basílica de  Guadalupe  para reunirse física y espiritualmente a rendir tributo a la  Virgen  Morena, quien les trajo unidad hace 475 años y que, hoy por hoy, sigue siendo el punto de unidad, orgullo y fortaleza del pueblo mexicano y de los latinoamericanos.