Para tener una piel tersa y bella es necesario una serie de cuidados como los ejercicios y una dieta balanceada. (FOTO: EFE)
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Reportaje especial EFE — Sin previo aviso y con insolencia, la celulitis se instala en las nalgas, las caderas, el abdomen, y, con la edad, incluso en rodilla y brazos. No remite por sí sola. Se tiene que luchar contra ella.

Odiada y sufrida por la mayoría de las mujeres, la celulitis, también llamada piel de naranja, es la acumulación de grasa en forma de nódulos y hoyuelos.

Esta disfunción, de aspecto rugosa y áspera, no es más que una alteración de los adipocitos —células especializadas en almacenar energía en forma de grasa— que aumentan de tamaño comprimiendo todo a su alrededor y entorpeciendo la circulación sanguínea y linfática, lo que dificulta la oxigenación, el drenaje y la evacuación de toxinas.

El desorden se multiplica cuando la glucosa extravasada provoca un deterioro en el colágeno y la elastina. El resultado es una piel envejecida, sin flexibilidad, opaca y deshidrata.

Este exceso de grasa, que suele aparecer en la adolescencia, incrementarse durante el embarazo y dispararse en momentos de desequilibrio hormonal, es muy fácil de identificar, pero difícil de combatir y más aún de averiguar el por qué aparece.

Desde la clínica Mira+Cueto, especialista en Medicina Estética, la doctora Mar Mira explica que este “engorroso problema estético está íntimamente ligado al código genético femenino y lo sufren en silencio el 98 por ciento de las mujeres de todo el mundo. No sólo se acumula sobre la piel de mujeres con exceso de kilos, las delgadas también la padecen. Entre los factores que contribuyen a su aparición se encuentran los problemas circulatorios, la mala alimentación, el sedentarismo, los cambios hormonales y el estrés”.