[Foto: Archivo/ La Opinión]
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Más que de la generosidad de la naturaleza, su belleza depende de la atención que se le preste a lo largo de la vida. El escote precisa cuidados específicos.

Con la llegada del buen tiempo, el escote recupera el protagonismo que perdió durante meses, camuflado por glamourosos pañuelos y recogidas y abrigadas prendas.

Es una zona con pocas glándulas sebáceas, de piel muy fina y con apenas melanocitos, lo que la convierte en el lugar perfecto para acomodarse arrugas trasversales, impurezas, venitas, puntos rojos y blancos.

Problemas estéticos al que se le debe de sumar la flacidez, que llega de la mano de los cambios hormonales, las oscilaciones de peso, la radiación ultravioleta, el embarazo y el inevitable transcurso del tiempo.

"La Luz Pulsada Intensa (IPL) y los diferentes tipos de láser se han convertido en una de las herramientas más eficaces para deshacerse de las manchas, las pecas, las rocejes y las venitas del escote", explica la doctora Josefina Royo de la Torre, subdirectora del Instituto Médico Láser, de Madrid.

El pecho, que está protegido por un ligero tejido de piel y suspendido de la base del cuello, requiere cuidados específicos para mantenerlo bonito y en su sitio. Prevenir su caída implica tonificar los músculos pectorales que se extienden como un abanico desde el final del rostro hasta los senos, su sostén natural.

No se debe esperar a que las manchas, las arrugas o la flacidez se hayan instalado cómodamente en el escote para combatirlas. En el Centro Felicidad Carrera a consejan: "Además de hidratar muy bien esa zona y de protegerla del sol siempre, someterse, al menos un par de veces al año, a un tratamiento reafirmante con estimulación muscular y radiofrecuencia con el fin de recuperar la elasticidad de los músculos y de la piel".