Los restaurantes ambulantes se concentran en puntos estratégicos y ofrecen una cantidad de opciones a los empleados de oficinas. AP
1/1

Todos esos años en los que trabajó como chef en algunos de los restaurantes más caros de Los Ángeles, luchando con otros cotizados colegas para ser tomado en cuenta por la publicación Zagat, Dave Danhi soñaba con hacer algo distinto.

En sus ratos libres cargaba sus sándwiches gourmet de queso a la parrilla en una camioneta e iba de barrio en barrio, cruzándose con vendedores de tacos, carritos de crepas, puestos de salchichas de Francfort y todo tipo de puestos rodantes de comidas de calidad. Se estacionaba junto a ellos y se esmeraba por conseguir ser recomendado en Twitter o Yelp.

Fue así que el ex chef de Water Grill, un restaurante que según Zagat ofrecía la mejor comida de mar del sur de California, terminó detrás del mostrador de su camioneta amarilla Grilled Cheese Truck en una reciente tarde soleada. A un lado tenía al Greasy Wiener Truck, que vendía hot dogs al estilo Nueva Jersey. Al frente estaba Crepe ’N Around, con sus deliciosas crepas con pollo al pesto preparadas por Eileen DeLeoz, una chef formada en Francia.

Esta es la nueva onda en el mundo de las comidas. Si uno quiere saborear un plato, debe apresurarse, porque si no corre peligro de que el restaurante rodante se haya ido. Pero si llega temprano, podrá elegir entre una variedad de platos exóticos, incluida la obra maestra de Danhi, un sándwich de macarrones con queso cheddar, cebolla dorada y costillas de cerdo deshuesadas, en pan tostado.

Lo que es mejor, una comida en cualquiera de estos puestos cuesta no más de diez dólares.

"Esto no es una moda pasajera, es la evolución de la industria de la comida", afirmó Hudson Riehle, encargado de investigaciones de mercado de la Asociación Nacional de Restaurantes, que por primera vez está ofreciendo una exhibición de puestos rodantes de comestibles en su feria anual en Chicago.