"Hay muchas oportunidades de ahorrar dinero, sin importar el presupuesto de uno", expresó Kirby. "A la gente pudiente también le gusta comprar barato".

Los muebles de segunda mano, por otra parte, son una forma de reciclaje que ayuda a preservar el medio ambiente. Y los muebles viejos no emiten químicos tóxicos como los nuevos.