"Le ahorramos unos 6.000 dólares", señaló.

La austeridad está de moda.

La diseñadora de Los Angeles Kerrie Kelly dice que ahora se especializa en ahorrarle dinero a sus clientes buscando baratijas.

"Voy a los áticos de las casas y le digo a la gente '¿podemos usar esto?''', relata Kelly con una sonrisa.

Hizo retapizar la silla de una abuelita, transformó mesas de comedor en escritorios y rescató objetos valiosos que habían sido descartados. No solo se reciclan los muebles, sino que son objetos que tienen un valor especial para sus dueños, quienes se sienten felices de volver a verlos.

Kerrie acude con frecuencia a tiendas de cadenas como Target y Home Goods en busca de objetos que en el pasado compraba en tiendas de diseñadores. Le encantan la selección de sábanas de Home Goods y las toallas de Thomas O'Brien que vende Target.

También están ganando popularidad los muebles usados. La diseñadora de San Francisco Shannon Kirby visita salas de remates, mercados de pulgas y remates de bienes de gente que murió en busca de muebles baratos.

Hace poco pagó 3.000 dólares por una enorme alfombra persa que cuesta 15.000 dólares en una tienda. Y en una feria adquirió una mesa de juegos con una raya que le costó 75 dólares. La hizo arreglar por 200 dólares. Si la vende hoy, obtendría probablemente 2.000 dólares por esa pieza.

A Kirby le encanta buscar cosas en eBay. A través de ese portal pagó 40 dólares el metro por una tela que en un negocio cuesta 300 dólares el metro. También consiguió tres platos de Tiffany para decorar una cocina, pagando 20 dólares por cada uno. El precio real es mucho más alto.