Los Roques es un verdadero paraíso para los amantes de la naturaleza.
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Si el Roraima le parece demasiado, considere volar al Parque Nacional Canaima, unos 250 kilómetros (155 millas) el este, y visitar la Cascada del Angel, la caída de agua más alta del mundo, de 979 metros (3,212 pies), con una cortina de agua ininterrumpida de 807 metros (2,648 pies).

La majestuosa cascada es el mayor atractivo geográfico de Venezuela y está siendo considerada con otros 25 sitios espectaculares en la selección de las “Siete Nuevas Maravillas de la Naturaleza”. La gente puede votar a través de la internet o por teléfono. Los sitios elegidos serán anunciados en el 2011.

Se puede sobrevolar las cascadas en avionetas, pero la mayor parte de la gente opta por acercarse a ellas en piraguas por el río Churun y avanzar luego a pie por la selva hasta llegar al sector donde cae el agua y darse allí un baño refrescante.

Los Llanos, una planicie ganadera escasamente poblada al sudoeste del país, son populares entre los ecoturistas. Allí uno puede quedarse en “hatos”, o haciendas, y observar especies como el chiguire, o capibara, el roedor más grande del mundo, que llega a pesar casi 70 kilos (150 libras). Los más intrépidos pescan pirañas en ríos donde hay cocodrilos de hasta seis metros (20 pies) o ayudan a los guías a atrapar una de las víboras más grandes del mundo, la anaconda verde. Pueden llevarse de recuerdo una foto sosteniendo el temido reptil, que puede llegar a pesar 225 kilos (550 libras) y a medir más de nueve metros (30 pies).

Los aficionados a la pesca pueden probar fortuna en la cuenca del Orinoco, donde hay un millar de especies de peces, incluido el pavón, que llega a medir un metro (tres pies), y la payara, que posee dos largos colmillos y es muy difícil de atrapar, por lo que es muy codiciado por los pescadores. Abunda asimismo un pez de hasta 150 kilos (330 libras) llamado “valentón”.