La comunicación es primordial para enfrentar un posible problema. (FOTO: photos.com)
Muchos de los problemas que afligen a las personas en diversos ámbitos de su vida, es no saber establecer límites entre sus obligaciones y sus intereses personales, incluyendo el respeto a su dignidad. Sin embargo, si comienzan a relacionarse asertivamente, su vida puede ser una fuente de satisfacción y crecimiento personal.
La palabra asertivo deriva del latín assertus y significa: “Afirmación de la certeza de una cosa”. En el contexto de la comunicación, se comprende como la manera de establecer relaciones humanas directas, honestas y expresivas. Estas relaciones deben garantizar la seguridad, el auto-respeto y la autoestima de quien recibe un mensaje u orden.
La especialista en psicología organizacional, Verónica Vargas Tristán, opina: “El tema de no saber negarse no es una cuestión de género, sin embargo, es mucho más común que se presente en personas del sexo femenino, ya que socialmente las mujeres están asociadas con la sensibilidad y el apoyo a los demás, lo cual en pocas ocasiones, si no es que en nulas, se niegan a proporcionar. El mejor y más claro ejemplo son las madres que trabajan, pues no obstante el sinfín de tareas que tienen en el hogar, asumen actividades laborales extras, las cuales ni siquiera se les pregunta si quieren o pueden hacerlas. Simple y sencillamente se asume que ellas por naturaleza, son responsables”.
Y es que tradicionalmente los hombres y las mujeres tienen una orientación social muy diferente. Para los hombres es socialmente aceptable tener un comportamiento agresivo, mientras que de las mujeres se espera sumisión y pasividad. Afortunadamente estos prejuicios poco a poco van desapareciendo.
“Para las mujeres, este comportamiento se asocia con la necesidad de reconocimiento, pues negarse a realizar una tarea está relacionado con la falta de disposición y servicio. Todas las personas deben aprender a desarrollar la asertividad, esto es: utilizar su sensibilidad para garantizar que las actividades que realicen no se encuentren por encima de lo que desean y pueden hacer” concluye la psicóloga Verónica Vargas.
Para sacudirse la frustración de no saber decir no, comience a ser asertivo. No obstante, necesita seguir estos sencillos pasos:
• Autoconocerse: ser consciente y responsable de sus sentimientos y pensamientos.
• Autoestima: saberse tan valiosa como cualquier otra persona.
• Autorespeto: reconocer su valor para tomar decisiones sin necesidad de la aprobación de otras personas.
• Optimismo: encontrarse satisfecha con su circunstancia y ver el lado amable de las situaciones.
• Ser flexible: no siempre se tiene la razón. Se vale equivocarse.
• Ser realista: aceptar que existen situaciones que están fuera de su control, pero manténgase centrado en aquellas en las que sí puede decidir.
Nunca es tarde para comenzar a romper el círculo vicioso de no saber negarse, pues hacerlo no significa incapacidad o falta de compromiso, simplemente es la manera en que se establecen los límites entre sus funciones y el abuso.
Saber hacerlo es una habilidad de comunicación que puede ser aprendida. Así, la asertividad se refiere a defender los derechos propios expresando clara y respetuosamente lo que se cree, siente y piensa de manera directa y en el momento oportuno.
Tomar decisiones es un acto de responsabilidad que asume cada persona, en el que debe también hacer uso de su libertad para negarse a realizar algo con lo que no está de acuerdo o sencillamente no le es factible llevar a cabo. No hay mejor indicador antes de dar una respuesta que asumir que aquello que se va a hacer es algo con lo que nos comprometemos de corazón y podemos asegurar que quedará hecho con afán.
La palabra asertivo deriva del latín assertus y significa: “Afirmación de la certeza de una cosa”. En el contexto de la comunicación, se comprende como la manera de establecer relaciones humanas directas, honestas y expresivas. Estas relaciones deben garantizar la seguridad, el auto-respeto y la autoestima de quien recibe un mensaje u orden.
La especialista en psicología organizacional, Verónica Vargas Tristán, opina: “El tema de no saber negarse no es una cuestión de género, sin embargo, es mucho más común que se presente en personas del sexo femenino, ya que socialmente las mujeres están asociadas con la sensibilidad y el apoyo a los demás, lo cual en pocas ocasiones, si no es que en nulas, se niegan a proporcionar. El mejor y más claro ejemplo son las madres que trabajan, pues no obstante el sinfín de tareas que tienen en el hogar, asumen actividades laborales extras, las cuales ni siquiera se les pregunta si quieren o pueden hacerlas. Simple y sencillamente se asume que ellas por naturaleza, son responsables”.
Y es que tradicionalmente los hombres y las mujeres tienen una orientación social muy diferente. Para los hombres es socialmente aceptable tener un comportamiento agresivo, mientras que de las mujeres se espera sumisión y pasividad. Afortunadamente estos prejuicios poco a poco van desapareciendo.
“Para las mujeres, este comportamiento se asocia con la necesidad de reconocimiento, pues negarse a realizar una tarea está relacionado con la falta de disposición y servicio. Todas las personas deben aprender a desarrollar la asertividad, esto es: utilizar su sensibilidad para garantizar que las actividades que realicen no se encuentren por encima de lo que desean y pueden hacer” concluye la psicóloga Verónica Vargas.
Para sacudirse la frustración de no saber decir no, comience a ser asertivo. No obstante, necesita seguir estos sencillos pasos:
• Autoconocerse: ser consciente y responsable de sus sentimientos y pensamientos.
• Autoestima: saberse tan valiosa como cualquier otra persona.
• Autorespeto: reconocer su valor para tomar decisiones sin necesidad de la aprobación de otras personas.
• Optimismo: encontrarse satisfecha con su circunstancia y ver el lado amable de las situaciones.
• Ser flexible: no siempre se tiene la razón. Se vale equivocarse.
• Ser realista: aceptar que existen situaciones que están fuera de su control, pero manténgase centrado en aquellas en las que sí puede decidir.
Nunca es tarde para comenzar a romper el círculo vicioso de no saber negarse, pues hacerlo no significa incapacidad o falta de compromiso, simplemente es la manera en que se establecen los límites entre sus funciones y el abuso.
Saber hacerlo es una habilidad de comunicación que puede ser aprendida. Así, la asertividad se refiere a defender los derechos propios expresando clara y respetuosamente lo que se cree, siente y piensa de manera directa y en el momento oportuno.
Tomar decisiones es un acto de responsabilidad que asume cada persona, en el que debe también hacer uso de su libertad para negarse a realizar algo con lo que no está de acuerdo o sencillamente no le es factible llevar a cabo. No hay mejor indicador antes de dar una respuesta que asumir que aquello que se va a hacer es algo con lo que nos comprometemos de corazón y podemos asegurar que quedará hecho con afán.





