Nuestra vida está siempre llena de retos, metas, así como de pruebas y problemas, siempre hay algo, no todo sale como quisiéramos y constantemente estamos luchando, de pronto, nos encontramos en situaciones para las que no estábamos preparados y tenemos que enfrentarlas.
Situaciones como una enfermedad, la muerte de un ser querido, un accidente, la pérdida de nuestros trabajos, pero lo importante es no dejarnos vencer por la adversidad, sino por el contrario utilizarla como un puente para seguir adelante, como un aliado nuestro para seguir por el camino del éxito, no es fácil, pero tampoco imposible; recordemos que "A los que amamos a Dios todas las cosas nos sirven para bien"
Conocí la historia de un gran hombre dueño de una cadena de restaurantes que cuando empezó su negocio, su primer restaurante se le incendió, lo perdió todo, pero no se dejó vencer por la adversidad y empezó de nuevo. Luego, tuvo que enfrentar otro gran problema, sus hermanos, que también eran sus socios, murieron en un accidente; muchos de sus conocidos le aconsejaron que no siguiera adelante o que cambiara de negocio, que todo estaba en contra de él, pero este señor, con un espíritu luchador y confiando en el Señor, venció todas las adversidades y siguió adelante. Hoy por hoy, su negocio es una de los más grandes en los EEUU, como decimos, "para el veneno, el antídoto".
En cada situación siempre va a haber un ganador y un perdedor, seamos triunfadores; recuerdo la historia del rey David, quien para llegar al trono, tuvo que vencer a Goliat el gigante, una adversidad que utilizó en el poder de Dios, para llegar a la cima del éxito, cuando lo tuvo al frente le dijo, "tu vienes a mi con espada y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová, el Dios de los escuadrones de Israel a quien tu has provocado y Jehová hoy te entregará en mis manos…."








