FOTO: Suministrada
1/2

Algunas personas consideran que las tareas de la casa son demasiada responsabilidad para los niños pequeños. Lo cierto es que, si les inculca ciertos hábitos, les ayuda a llevar una vida más o menos complicada de adultos.

Es recomendable involucrar a los niños en algunas tareas domésticas, porque aunque todavía no tengan la suficiente habilidad para hacerlo correctamente, es muy bueno que sientan que están compartiendo las responsabilidades del hogar y que también son útiles.

A partir de los dos años ya quieren ayudar simplemente por el hecho de imitar a los papás. Pueden ayudar en pequeñas cosas como llevar las servilletas a la mesa.

Con tres años tienen más habilidades. Pueden recoger sus juguetes de su cuarto, por ejemplo.

Cuando cumplen cuatro años ya intentan poner ellos solitos la mesa. Es en este momento cuando la tarea deja de ser un juego para convertirse en un trabajo. Éste es el momento de felicitarlos, sobre todo, cuando hagan bien las cosas.

Intente no corregirlos para que no sientan que fallaron. Poco a poco corríjales lo mínimo y déles un poco más de responsabilidad.

Preséntele las tareas en las que puedan colaborar como si fueran juegos: el clasificar la ropa por colores para ponerla en la lavadora le ayudará en su aprendizaje con los colores.

Enséñele cómo se ve un clóset ordenado: ordene su clóset para que él aprenda dónde va cada cosa. Posteriormente, le podrá dar la tarea de que él guarde algunas de sus prendas.

Algunas actividades en las que tu hijo puede ayudar: