(FOTO: Suministrada)
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3. Es imposible controlar a los demás; se cae en la trampa de creer saberlo todo. Cada quien es responsable solamente de sus acciones. Etiquetar y tratar de controlar todo y a todos sólo aumenta las posibilidades de contaminar y alejar a los que más se quiere.

4. Sólo cuando uno se ocupa de sí mismo puede lograr cambios y crecimiento. Cuando el cocinero puede tener una actitud crítica de sí mismo, deja de justificarse y de culpar a los demás; se hace responsable de sus acciones y sus posibilidades se convierten en ilimitadas

"Desafortunadamente, cuando la boca predica, dicta lo que los ojos pueden ver, logrando que se envenene el alma y se reduzca la posibilidad de ver la realidad"

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