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En las ballenas jorobadas, sólo los machos, emiten unos llamativos sonidos que, según distintas teorías, producen para definir su territorio o para cortejar a las hembras.

Resultados de investigaciones afirman que los mismos mamíferos marinos que pasan el verano en Nueva Inglaterra pasan el invierno en República Dominicana.

Esto demuestran la fidelidad de las ballenas con las cálidas aguas de República Dominicana.

''Las ballenas jorobadas son dominicanas pero viven fuera'', argumenta el biólogo dominicano quien, no obstante, advirtió que el cambio climático podría hacer que éstas se vean forzadas a cambiar de refugio para aparearse y parir sus crías.

''Si las aguas dominicanas cambian de temperatura para estas fechas, ellas [las ballenas] podrían verse obligadas a buscar otros lugares donde existan las aguas cálidas que ellas necesitan'', afirmó el biólogo dominicano.

Pero no es sólo el cambio climático; la presencia de las ballenas jorobadas en las aguas dominicanas también podría verse afectada por los cruceros en la zona y la contaminación.

Esto representaría un duro golpe al turismo nacional, reconoció el propio Sánchez, quien estimó en 25,000 las personas que visitarán esta temporada las ballenas jorobadas en el país.

La temporada de avistamiento de las ballenas jorobadas no sólo beneficia a las autoridades dominicanas, sino que también aporta ganancias a la provincia de Samaná, un enclave turístico al noreste dominicano. Hace dos años República Dominicana y Estados Unidos acordaron asociar los santuarios de ambos países con el propósito de proteger las ballenas jorobadas, recordó Sánchez.

Para ello se firmó un acuerdo entre el Ministerio de Medio Ambiente dominicano y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) estadounidense, que asocia el Santuario Banco Stellwagen de Massachussets con el Santuario de Samaná.