El 13 de abril del 2009 el presidente de EE. UU., Barack Obama, levantó las restricciones a los viajes y envíos de remesas a Cuba. (FOTO: Foto EFE)
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Josefina Montesino prendió una vela y lloró en silencio en Miami. Su madre había fallecido tras una larga agonía en San José de las Lajas, en Cuba. A ella no se le permitió viajar para darle el último adiós. Una situación que no se repetirá tras la decisión de EE.UU. de levantar las restricciones para que los cubanos-estadounidenses visiten su isla.

Obama había prometido durante su campaña presidencial remover laslimitaciones impuestas por su predecesor, George W, Bush, en 2004, que autorizaban a los cubanos residentes en EE.UU. a viajar a Cuba una vez cada tres años y solo por 15 días.

El actual mandatario estadounidense cumplió con la promesa y, además, ordenó levantar la prohibición de enviar paquetes a la isla con ropa, semillas para la siembra o artilugios para la pesca.

Estos cambios también incluyen aumentar las comunicaciones hacia la isla con servicios de telefonía.

CARÍSIMOS

Alrededor de 1,5 millones de cubano-estadounidenses tienen familiares en la isla y con estas medidas ya podrán viajar a Cuba de manera ilimitada.

También existe en la comunidad cubana en Miami una expectativa de que se reduzcan los precios de los billetes de avión hacia la isla.

"Actualmente un pasaje a Cuba, en un vuelo de sólo 45 minutos, cuesta entre 500 y 600 dólares; esperemos que esos precios se ajusten a la realidad", agregó la cubana Bárbara de la Peña, de 37 años, mientras esperaba en el aeropuerto de Miami a la madre de una de sus mejores amigas.

De acuerdo con Tessy Delgado, presidenta de ABC Charters, una de las siete agencias dedicadas a los vuelos directos fletados desde EE.UU. a Cuba, aún no hay un panorama claro de cómo se implementarán las medidas y de un probable impacto económico favorable para los consumidores.