EFE-REPORTAJES - La obsesión por la belleza en Colombia ha colocado a este país en el podium de la cirugía estética, con más de setecientos cirujanos especializados y el desarrollo de una industria que atrae a europeos, estadounidenses y latinoamericanos de otros países.
El negocio creado en torno a la belleza en Colombia, que se originó en los años setenta y ochenta del siglo pasado, ha tomado un nuevo impulso, especialmente desde 2002, cuando los paquetes turísticos en Europa, Estados Unidos y otros países latinos comenzaron a hacerse populares.
Esta obsesión por la perfección de los cuerpos pone a Colombia en el podium de la cirugía estética y cuenta con una industria desarrollada, en la que trabajan más de setecientos cirujanos especializados.
Y es que el culto a la estética no entiende de géneros, razas ni estratos sociales, en el país que concentra el mayor número de certámenes de belleza y cuyas mujeres han llegado a la final o semifinal de Miss Universo en veintiuna ocasiones.
El valor de una operación estética en Colombia está entre un 20 y un 80 por ciento más barata que en otros países, pero además las agencias de turismo locales incluyen como extras: el billete de avión, alojamiento y excursiones guiadas por diversos lugares típicos del país.
La Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva (SCCP) cuenta con más de setecientos especialistas de prestigio que realizan cada año más de diez mil intervenciones en la rama de estética, una cifra que ha crecido en la última década un seiscientos por ciento.
Así lo explica a Efe-Reportajes uno de los fundadores de esta agrupación, el doctor Felipe Coiffman: "Una de las razones que existe para este "boom" que está viviendo la cirugía estética es que, cuanto más alto es el nivel cultural, social y económico de un país o de un pueblo, mayor es el sentido de la autoestima de la persona".
"Entonces recurren a perfeccionar su figura o a corregirse defectos producidos por accidentes o problemas congénitos", asegura Coiffman, para quien "el sentido de belleza influye en lo social y en lo cultural", algo que llega a observarse también en el ámbito laboral.
Las operaciones de estética más comunes que se practican en los quirófanos colombianos varían si los sujetos son hombres o mujeres. Mientras que los primeros optan mayoritariamente por los injertos en el cuero cabelludo y por las liposucciones, las mujeres se decantan por eliminar los sobrantes de los párpados, modificar el aspecto de su nariz y aumentar o reducir el tamaño de sus senos.
Por otro lado, los productos de aseo personal y cosméticos incrementaron sus ventas en 2008 en torno a un 55 por ciento, con respecto del año anterior, hasta alcanzar el medio millón de dólares, según el último informe del Departamento Nacional de Estadística Colombiano (DANE).
BELLEZA, TRANSPORTE AL PODER
En el mundo son ya más de diez millones las mujeres que han decidido someterse a alguna intervención estética, según fuentes de la SCCP, una cifra que aumenta al tiempo que se amplía la horquilla de edad de las interesadas.
Es por eso que cada vez llegan más quinceañeras a las consultas de estética, muchas de ellas esperanzadas en que dos bolsas de suero o silicona incorporadas a sus pechos, les permitan alcanzar rápidamente una vida más próspera.
Esta realidad la reflejó el periodista y guionista colombiano Gustavo Bolívar, en su novela y serie de ficción "Sin tetas no hay paraíso". La serie fue emitida en varios países y en ella, el autor se inspiraba en casos de chicas humildes de ciudades como Pereira, Cali o Medellín.
En la trama de la novela se aprecia cómo estas jóvenes persiguen un ascenso social fácil del brazo de un “traqueto” o narcotraficante, al que encandilan a cambio de los servicios de su cuerpo.
Para ello, en ocasiones, las jóvenes esculpen una nueva anatomía en el quirófano, siguiendo los cánones marcados por sus antecesoras: grandes pechos, estrechas cinturas y ni un ápice de grasa.
Desde la década de 1980, a cada narcotraficante colombiano se le ha visto rodeado de mujeres hermosas, con el fin de alcanzar la aceptación social, de manera que se establecía así una relación provechosa mutua, en la que el capo abría infinidad de puertas a la joven, incluida la de conseguir un reinado en un concurso local o nacional.
Este matrimonio entre el narcotráfico y la belleza prosigue, pese a que quedaron atrás los años en que el gran capo de la droga, Pablo Escobar, se fotografiaba públicamente con actrices, modelos, presentadoras de televisión y ganadoras de certámenes de belleza con pocos escrúpulos.
El último caso fue el de Liliana Andrea Lozano, una reina de la belleza de Bambuco. Su cuerpo escultural fue hallado sin vida en el Valle del Cauca junto con el de Fabián Vargas, el hermano del capo vinculado al extinto cartel de Medellín, Leónidas Vargas, quien fue asesinado a tiros en la habitación de un hospital de Madrid (España) días antes.
Estos hechos ocurrieron el pasado mes de enero, pero la historia continúa...
EFE-REPORTAJES - La obsesión por la belleza en Colombia ha colocado a este país en el podium de la cirugía estética, con más de setecientos cirujanos especializados y el desarrollo de una industria que atrae a europeos, estadounidenses y latinoamericanos de otros países.
El negocio creado en torno a la belleza en Colombia, que se originó en los años setenta y ochenta del siglo pasado, ha tomado un nuevo impulso, especialmente desde 2002, cuando los paquetes turísticos en Europa, Estados Unidos y otros países latinos comenzaron a hacerse populares.
Esta obsesión por la perfección de los cuerpos pone a Colombia en el podium de la cirugía estética y cuenta con una industria desarrollada, en la que trabajan más de setecientos cirujanos especializados.
Y es que el culto a la estética no entiende de géneros, razas ni estratos sociales, en el país que concentra el mayor número de certámenes de belleza y cuyas mujeres han llegado a la final o semifinal de Miss Universo en veintiuna ocasiones.
El valor de una operación estética en Colombia está entre un 20 y un 80 por ciento más barata que en otros países, pero además las agencias de turismo locales incluyen como extras: el billete de avión, alojamiento y excursiones guiadas por diversos lugares típicos del país.
La Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva (SCCP) cuenta con más de setecientos especialistas de prestigio que realizan cada año más de diez mil intervenciones en la rama de estética, una cifra que ha crecido en la última década un seiscientos por ciento.
Así lo explica a Efe-Reportajes uno de los fundadores de esta agrupación, el doctor Felipe Coiffman: "Una de las razones que existe para este "boom" que está viviendo la cirugía estética es que, cuanto más alto es el nivel cultural, social y económico de un país o de un pueblo, mayor es el sentido de la autoestima de la persona".