Martha Sarabia/  martha.sarabia@laopinion.com 

Aunque es dentista de profesión, Sonia Molina está dedicada a ayudar a sus semejantes a tener una mejor salud bucal así como mejorar su situación social y política.

La doctora nativa de El Salvador conoce lo difícil que es ser inmigrante en este país y por eso ha estado comprometida a asistir a sus compatriotas, así como a otros latinos.

El primer proyecto comunitario en el que se involucró fue la creación de SALEF (Fondo Salvadoreñoamericano de Educación y Liderazgo) en 1997.

"La comunidad estaba en transición de inmigrante a una más estable en el país", dijo sobre lo que ocurría en esos tiempos.

Por esa razón, se enfocó en convertir a la entonces organización de voluntarios en una no lucrativa con empleados que cumplieran con el objetivo de la organización las ocho horas del día. De esa manera, logró la ampliación de los programas de becas para los adolescentes así como el programa "Por tu futuro" a nivel primaria.

"Los niños necesitaban una educación y les empezamos a difundir que hay que educarse para poder mejorar. De la misma manera, la educación nos va a llevar hasta cierto punto pero también hay que estar involucrados en el gobierno y en la política para que su voto cuente. Si tenemos el poder económico y político, entonces tenemos el voto", aseguró.

Esta fuerte convicción por la educación académica Molina la adquirió por experiencia propia.

A pesar de haber llegado a este país de 17 años, trabajaba de día, estudiaba de noche y limpiaba casas los fines de semana. Al hacer esto, pudo pagar por los costos de vida y al mismo tiempo luchó por un mejor futuro para ella y su familia.